De color como el carmín,
sus labios dijeros "te quiero"
y miré sus brazos abiertos...
La mañana la trajo
llena de frescura y de rocío,
no son lágrimas ni martirios,
nada es salado;
es tan sólo ternura,
escarcha de amor y de azúcar.
Sobre aquel jardín desierto
puso su cuerpo alegre razón,
y nunca antes, el sol
iluminó lo muerto
como hoy lo iluminó.
Hasta las hojas secas sonrieron
y susurraron una poesía,
chocaban con las espinas
dando sonidos al silencio,
canción mágica y extraña
que me penetró hasta el alma.
Y sonrió,
su fragancia llenó mis sentidos
y me sentí más que nunca vivo;
tembló,
me clavó su clara pupila
y me regaló una cándida sonrisa.
De color como el carmín
sus labios dijeron "te quiero"
y miré sus brazos abiertos;
nunca antes , como entonces fuí feliz;
sin embargo, sentí miedo,
y en una lágrima expiró lo eterno...
De color oscuro y pálido,
corté su vida y dije: ¡No!.
suspiré su tristeza y me bebí su dolor;
la miré marchita;
el sol se ocultó.
Pero cuán grande sería su cariño,
que muerta y sin vida,
sus labios dijeron "te quiero"
y sus brazos me abrió...
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