Nunca dejaré de soñar
que algún día será esta fantasía,
aún cuando sé que nunca
podrá llegarse a culminar...
Y cuando mis ilusiones
me hacen volar demasiado alto,
despierto a la mañana siguiente
sólo para comprender cuánto te amo;
¡que te amo tanto que no puedo creer
que tú no me des ni un poquito de ti!
¡que te amo tanto que a veces no sé
cómo púedo seguir viviendo aquí sin ti!
Cuando me encuentro en esta confusión
llenan mi mente pensamientos de pesar,
siento entonces que ya nada me queda
y mi esperanza muere en mi llorar...
Y así, pasado el tiempo
resurgen ilusiones y nueva fe,
vuelvo a sentir el palpitar sobre mi pecho
de un corazón que muerto pensé...
¡Y vuelvo a soñar con tus besos!
¡vuelvo a confiar en un mañana!
¡Nuevamente confío en Dios!
¡e ironicamente, mi pecho otra vez te clama...!
|