en la noche son estrellas
y en el día, del sol sus haces,
nos vigilan y nos cuidan
para que nada malo nos pase.
Van entre las nubes
y susurran con el aire,
son la luz y la esperanza
que nos queda ante un desastre.
Dios los ha enviado,
nunca van a estar distantes,
no tienes que buscarlos,
están en todas partes.
Son el inconciente
que te alerta en lo que haces,
esa vocecilla
que de tus adentros sale.
¡Benditos seres de magia
que son en la vida cada instante,
bendito haz que brilla
en medio de las tempestades!
Son hermosos, bondadosos,
son abiertos y amigables;
amor incondicional y eterno,
son, simplemente, ángeles...
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