Yo quisiera darte en este tu día
el amor y el calor de mil sonrisas,
la fe de mil corazones sin agonía
y la magia de mil fantasías.
Sin emabrgo, Madre Mía,
sabes ya lo que aquí es la vida,
nos hemos olvidado de sonreír
y dejado escapar los sueños y la fe.
Aunque, aún sin saberlo, siempre,
en todo momento y en todo lugar,
en el cielo hay una estrella,
haz de luz que nos invita a soñar.
Y en la soledad y en la tristeza,
en el olvido y en la pobreza,
sabemos que por tu bondad
Tú nunca nos abandonarás.
Madre, Tú que nos amas
como sólo una madre ama a sus hijos,
hay quiero pedirte por aquéllos
que se han olvidado de ti...
Por aquéllos que promueven las guerras,
para que termine la sed de poder de su alma;
por aquéllos que asaltan, violan o matan,
para que vuelvan al camino de la verdad.
Por todos los que maltratan a los niños
y por aquéllos que se enriquecen
empobreciendo a sus hermanos,
para que reflexionen y recen...
Por todos lo que nadie te pide,
yo, con el corazón, te suplico,
para que nunca los olvides
y en su alma siempre existan motivos.
Dame además, la capacidad
para soportar las injusticias, la soledad,
la pobreza, las angustias;
sin dudar de tu infinita bondad.
Lo mismo, para todos los corazones
que te aman y los que no,
bríndales siempre sueños y anhelos
para que eterno sonría su corazón.
Ojalá que mañana
todos hayamos comprendido
que somos hermanos
y abandonarnos por siempre a tu abrigo.
Y agradecerte, en tu día,
con el amor y el calor de mil sonrisas,
la fe de mil corazones sin ironía
y la magia de nuestras almas unidas...
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