1175-Languidez
Febrero 28, 1998

Espina aguda lacerando mi alma
es el recuerdo de nuestro adiós,
y cada una de mis lágrimas
un fragmento de mi corazón.

Lentas y amargas las horas
han puesto el fin a más de un sol,
y en cada mañana, las sombras
secan un poco más mi interior.

Nada me ayuda a olvidarte,
todo tiene algo de ti;
y creo que voy a adorarte
aún después de morir.

Si tan sólo mi Dios se apiadase
y te permitiera otra vez junto a mí,
fe y esperanza volverían a florearme
en este pálido y triste jardín...

(c) Raymundo Marquez, 1998

Leer otro Sentimiento
Regresar a NM Contenidos

 


ENVIA ESTA PÁGINA A TUS AMISTADES

Tu Nombre:
Tu Correo :
Su Nombre:
Su Correo :
Mensaje que deseas enviarle:


Cortesia de Webservicio.com

 

Hosted by www.Geocities.ws

1