A: Ma. de la Luz M�rquez, In memoriam
Mir� la noche negra,
no brillaba ni una luz,
y sent� mi alma llena
de trist�sima inquietud.

Y supe que en el ocaso
te hab�as marchado t�,
que Dios te abri� los brazos
y te entregaste a plenitud.

Con el coraz�n estremecido
contemplaba tu ata�d,
mientras mi suspiro
se un�a a la multitud.

Dos l�grimas cayeron
y me sent� en decrepitud...
Levant� la vista al cielo
y luc�a como nunca azul.

Y volvieron las palabras
que en mi mente est�n a�n,
el amor que me entregabas
y que endulz� mi juventud.

Suspir� reconfortado;
sent� de pronto la quietud
de saber que hab�as volado
al encuentro con Jes�s.

La vida segu�a su curso,
(aunque con extrema lentitud)
y mir� disiparse nublos
con la esencia de tu luz...

S�, ese era tu nombre,
y hoy tu alma es la luz,
es fragancia de las flores,
es del cielo gota azul.

Dios ha prometido vida
a qui�n muere en Jes�s,
t� has compartido su agon�a
y resucitas en su cruz.

continuar� con mi destino
y vivir� con plenitud,
jam�s mi dir� vencido
como no lo hiciste t�.

Vivir� cada segundo
cobijado por tu luz,
y un d�a, estoy seguro,
nos reuniremos en Jes�s...
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