Hay una lágrima que dice que nunca llegaré,
dos espinas y tres piedras lacerándome los pies,
el fracaso en una daga infectándome de hiel
y una tarde fría arrancándome la piel...
En contraste queda, débil, la esperanza de vencer,
de escalar y llegar tan alto como siempre lo soñé,
de saborear entre mis labios la dulzura de la miel
y compartir lo que he logrado en compañía de una mujer...
Y si puedo elegir en mi futuro, deseo que tú estés,
que sigas, como ahora, en mi camino, siendo amiga fiel,
compartiéndome cariño, amistad y amor también,
suavizando mi martirio, restaurándome la fe...
¡Te amo!... ¡Siempre te amaré!...
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