Nunca m�s debes sentir ni decir que est�s sola
porque yo estar� siempre a tu lado como tu sombra,
lo mismo en la soledad de tus m�s amargas horas
que en el sue�o m�s dulce que susurres a las rosas.
Nunca habr� de dejarte, ni en esta vida ni en la otra,
y si acaso no puedes escuchar esto de mi propia boca
no pienses que es mentira y que mi amor ya no te toca,
porque eternamente estar� en mi alma tu memoria.

Pudiera acaso la muerte querer romper nuestra historia,
pero nuestros corazones compartir�n la misma gloria,
y aunque no pueda abrazarte, ni besar otra vez tu boca,
por ti ser� el viento, la calma, la luz y las sombras.
Sabes que tu alma es la m�a y mi vida es tuya ahora,
que yo sonr�o cuando r�es y que lloro si t� lloras,
que lo mismo que t� sientes, en mi pecho igual aflora
porque somos dos, es cierto, pero s�lo una persona.

Nadie entender� quiz� nuestra vida, nuestra historia,
podr�n decir que es un cuento, fantas�a muy loca;
s�lo nosotros sabemos que es el destino que nos toca
y que lo hemos aceptado en el infierno y en la gloria.
No quiero que sufras, ya nunca m�s has de estar sola,
s�lo recuerda que te amo, que mi vida te la doy toda,
y, si de tus ojos ha de rodar alguna vez, una gota,
d�jame estar junto a ti, pi�nsame, y llegar� a ti
en cualquier forma.
|