Yo sé que en la vida
hay muchos instantes
de amarga zozobra
y de cruel soledad;
y que una sonrisa
que de la muerte salve
parece distante
o imposible quizás.
Lo sé y lo confieso
que en medio de abrojos
se reniega de todo
y se piensa en morir;
que si sangra una herida
se pierde el deseo
de alcanzar una cumbre,
de volar; de vivir.
Y hoy al ver tu sonrisa
aprendo, no hay pena
que eterna en el alma
se atreva a anidar,
porque siempre habrá alguien
que devuelva tus sueños,
te dé nuevos motivos
y te impulse a volar.
Hoy sé, al verme en tus ojos
que mi alma palpita
y que en el día más sombrío
hay matices de luz;
hoy sé no hay dolor eterno,
que debemos ser pacientes:
Hay amigos, hay familia,
y aún existen ángeles como tú...
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