1388-Una rosa blanca
Octubre 20, 2000

Un haz de sol acarició su cuerpo
y la llenó de color;
y como salida de un cuento,
en medio de mil espinas
la miré convertida en flor.

Apareció en mi labio una sonrisa
y palpitó otra vez mi corazón,
tomé con fuerza las espinas
y mi mano no sangró,
en cambio, una gota de rocío
semejando sus besos, mi piel acarició.

su fragancia llenó mis sentidos
y en mi jardín la primavera sonrió,
el erial quedó en el olvido
y con él, también el dolor;
sentí a mi alma otra vez en el cuerpo
y volvió mi confianza otra vez hacia Dios.

Nunca antes, tan hermoso fue el silencio
como el que a su lado me envolvió,
nunca antes, sin palabras oí un ¡te quiero!
que envolviera, que llegara tan adentro
de mi corazón...

Nunca antes había palpado
un verdadero milagro,
una obra de Dios;
nunca antes toqué con mis manos
la felicidad; el amor...

Un haz de sol iluminó su cuerpo,
y resucitó mi alma, se llenó de color...
Y como si fuese un cuento,
entre mil espinas, y en el crudo invierno,
una rosa blanca -cual milagro- floreció...

(c) Raymundo Marquez, 2000

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