Y entre la más abrumadora
oscuridad,
abrazado tan sólo por la triste soledad,
cuando conversaba con la nada y el silencio
sin que nadie nunca respondiera a mis ruegos...
Cuando la vida para mí era nada,
cuando ya no sentía ningún deseo de vivir;
aquellas noches cuando maldije a la vida
por traerme a alguien que no era para mí...
Cuando en mi alma se quemaba la duda
de si existiría para mí el verdadero amor,
cuando ponía el fin para siempre a la historia
que sólo existió en mí imaginación...
Apareces tú,
esperanza de vida,
en mi oscuridad nueva luz;
y le das nuevo sentido a mi vida;
alegrando con tus risas la soledad
en que se apagaba mi fe y mi felicidad;
apareces e inundas de alegría el silencio
que hoy, por ti, está marchándose ya...
Yo, que pensé, sólo se amaba una vez,
que sólo una vez mi cielo podría ser azul,
hoy siento en el pecho un hilo de fe,
que la vida comienza cuando apareces tú...
|