La luna está triste
y sangra por tu amor,
y el corazón al partirse
cubre mi ser de dolor...
Nuestro sueño se acabó,
fue algo efímero, fugaz;
tú me dijiste adiós,
yo no me podía quedar.
Tu boca enmudeció,
yo no pude hablar;
culpable no soy,
y a ti no te puedo culpar.
Fue nuestro destino, quizá Dios;
de nada sirve preguntar;
no se hará menos tu dolor
ni yo podré cantar...
Lo cierto es que acabó,
nunca más será verdad,
creímos eterno un loco amor
y fue sólo bella luz fugaz.
Y la luna que tres noches nos miró
soñar juntos la eternidad,
hoy nos sorprende a los dos
en absurda mediocridad.
Nuestra luna hoy sangró.
Lo tenemos que aceptar:
Lo nuestro no fue amor;
fantasías nada más...
|