Hubo un tiempo de mi vida,
tiempo cruel y de tristezas,
cuando más sangraban mis heridas,
y a mi corazón faltaban fuerzas...
Y apareciste tú,
haciéndome olvidar de todo;
contigo volví a ver la luz
y te convertiste en mi tesoro.
Me ayudaste a salir de la oscuridad;
te sentí dentro de mi corazón;
eras par mí la misma felicidad,
respuesta a mis noches de amargo dolor...
Pensé que eras el final de mi trizteza
y el principio de una hermosa realidad,
mas todo se tornó en fantasías,
en un sueño que nunca pude culminar...
Tú no me quieres de la forma como anhelo,
no tienes amor para mí,
y sin embargo,
tú sí existirás en mi corazón
y siempre tendré un lugar para ti...
Te amé. Te quiero;
y jamás te podré olvidar...
|