[...] El invierno se termina y
vuelve por fin la primavera,
se visten de color los campos y renacen flores
nuevas;
y cada una de éllas parece a mi imaginación
como un espíritu,
como la esencia de un cuerpo que murió
y, siguiendo las leyes de la física, se
transformó...
Al contemplar estas escenas, hago una
comparación
con mi alma y mi conciencia,
porque aunque se vayan muriendo los días
y lleguen a parecer eternas mis nieblas,
resurge en lagún momento la magia de la
primavera
y encuentro en cada flor, los fulgores de una
estrella,
recuerdos que de mis pensamientos, a borrarse se
niegan.
Así, ilumina mi faz una sonrisa
al comprender que en el mundo existen muchas
cosas,
que lo mismo surge de la espina una colorida y
hermosa rosa,
que la gota de sangre de algún alma que
destroza;
pero yo soy muy afortunado, porque recuerdo
flores, mariposas,
estrellas en mi cielo;
cuando existen personas que nunca han tenido nada
de ésto,
que caminan solas por el mundo sin siquiera un
dulce recuerdo...
Y yo estoy feliz, yo estoy contento,
porque tengo motivos, amigos en la distancia y el
tiempo,
y sinceramente espero,
y haré todo, por nunca perderlos...
Gracias por ser mi amiga...
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