No esperaba encontrarte
en mitad de mi dolor,
y sin embargo llegaste
como enviada por Dios.
Escuchaste mis tristezas
y me brindaste comprensión,
fuiste como aquella estrella
que la oscuridad rompió.
Me inyectaste esperanzas
y fortaleciste mi valor,
fueron tus palabras
en mi espina, una flor.
Comprendí que en esta vida
siempre queda una razón,
y te sentí aún más mi amiga,
crecer en mi corazón.
En el calor de tu abrazo
mi frío se atenuó,
y al fin entendí el milagro
que contigo, el Cielo me envió.
Yo caminaba triste y solo
soportando mi dolor,
mas al chocar mi pupila en tus ojos
todo mi ser resplandeció.
Sé que me quieres y me estimas,
que deseas para mí lo mejor.
Gracias. Gracias por ser mi amiga
y demostrármelo como siempre,
el día de hoy...
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