Sobre la tierra seca hay un rosal,
y aunque cubierto de espinas,
cabe en él un brote de felicidad,
flor que arranca una sonrisa
y convierte en rocío mi llorar.
Y es la única alegría
que me invita a caminar,
que atenua la melancolía
y la hace por instantes fugaz.
Mi corazón canta, palpita,
ilusiones nace más,
y mi esperanza, aunque sombría,
sé no morirá...
Y hallo una sonrisa,
en mi noche claridad,
estrellas que me guían
en lo incierto de mi andar.
Quizás no sea mentira
que mi vida es un erial,
mas de él brota una espina
que termina por florear:
Es la mano siempre amiga
que siempre me ayudará,
el apoyo de mi familia
que es cariño de verdad...
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