Nuevamente creo en la belleza del
ser,
en la hermosura que nunca se acaba
ni aún después de marchar o perecer,
en la esencia que en el alma
sonríe y se agita desde el nacer;
porque tú, mi dulce amiga, tierna niña,
demuestras que lo externo es frivolidad;
que no hay dinero que compre una sonrisa
puesto que se congigue gratis si hay sinceridad;
porque tú podrías creer tener alas
y sobre el mundo sentir volar,
mas valoras por igual a las almas
y de manera sincera, completa te das.
Por eso me siento afortunado y feliz,
porque tenerte como amiga con nada puedo
agradecer,
pues más que persona, yo te creo un querubín,
mi pequeña amiga, mi ángel con piel...
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