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Padre Eterno,
que llamaste a tu hijo Germán
a consagrarse como laico
a la evangelización de la juventud,
los pobres y la cultura,
que despertaste en él
un ardiente anhelo
de verse configurado
con el Señor Jesús
y lo alentaste a amar filialmente
a la Virgen María,
que lo invitaste
a vivir intensamente la vida cristiana
y a hacer de cada día
una liturgia continua,
que le concediste la gracia
de impulsar la paz,
la reconciliación y la esperanza,
y le diste los dones
para cumplir abnegadamente
las responsabilidades
a las que lo convocaste,
te suplico que me ayudes
a responder con generosidad
a tu divino Plan en mi vida;
te imploro
te dignes glorificar a Germán,
y, confiando en que lo escuchas,
te ruego me concedas el favor
que encomiendo a su oración…
(se formula la petición).
Así sea.
Padrenuestro, Ave María y Gloria. |
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