BLOSTA 2004

11 M 2004 Coalición terror

Estamos en elecciones y un nuevo partido se ha presentado a ellas. Es el partido terrorista y apela al voto del miedo. No es un partido racista, da cabida a todas las ideologías criminales del universo en base a un mismo objetivo, el asesinato. Respeto hacia la maldad es lo que promulga y lucha con todas sus fuerzas por sus ideales, entendiendo como tales la adoración a la muerte y la imposición del terror.

Con sus actos nos deja patente que aún falta mucho para acabar con él. Es como el actor que sobreactua en una escena de defunción, nunca termina de caer. Más aun, parece que está más vivo que nunca.

Nos ha dejado un regalito para mejorar el transporte público, con un par de explosiones ha solucionado el problema de la aglomeración en los vagones, porque mucha gente ya no se siente segura dentro de ellos. Ha dejado el hueco de unas 200 personas que ya no cogerán el cercanías para ir a trabajar, su viaje ha sido perpetuo. Pero es un hueco que ocupa lugar, se suma a muchos otros. No se pueden reemplazar las vidas inocentes de todas las personas que han muerto en décadas de guerra "fria", una guerra del sentido común contra la estupidez.

El peligro ya no se encuentra localizado, es una lotería que toca al menos afortunado y que se reparte con la familia a partes iguales. Te hace recelar del compañero de al lado, te genera odio hacia el prójimo. Porque lo que estos cabrones quieren es que la vida sea insegura, con ellos detrás moviendo los hilos. Para quien no conozca la maldad en estado puro aquí tiene un buen ejemplo.

Con su descaro te obliga a modificar las pautas de conducta; es un control en la sombra que manipula unas votaciones que deberían ser libres, pero que están bañadas en sangre. ¿Quién puede adivinar como habrá cambiado la intención de voto con los atentados? ¿Es acaso justo que unos desalmados influyan así en un país?

La gente reclama soluciones eficaces y los partidos políticos, en cambio, reclaman sus votos prometiendo quimeras, ofreciendo globos de aire de bonitos colores que se desinflan con el paso de los años.

Las manifestaciones sirven para expresar dolor, pero no devuelven vidas, ni tampoco capturan delincuentes. Algunos las transforman en obras de diseño que utilizan como medida de la moralidad en la sociedad ridiculizando a los que no se sienten identificados con esa forma de expresión. No se puede comercializar con las muestras de dolor y repulsa, deberían ser un acto espontáneo y no tan cuadriculado como se nos muestra en la televisión. Gente apareciendo en la foto de familia y que luego desaparecen a la hora de poner remedios. 

Es una opinión personal, pero que seguro es compartida por algunos aunque parezca que no está bien visto ir en contra de la mayoría. Más aún, es un ejercicio de democracia el poder expresar con educación, hacia los que puedan no estar de acuerdo, un pensamiento atípico y que quizás parezca poco acertado. Tengo derecho a expresarme y a decir lo que pienso y ninguna persona puede intentar hacerme callar apelando a un grupo amplio de gente que le da la razón. Negar esta verdad es igualarse a los terroristas en lo que respecta a intolerancia. Lo que si se puede hacer es razonar la opinión contraria y hacer rectificar al que está equivocado. En todo caso es de sabios.

Igual pasa con el ejercicio al voto y la decisión de muchas personas de declararse apolítico o poco interesado en la situación política actual. ¿Se está hablando de libertad pero no se está ejerciendo?

Hay que centrarse en lo importante, en esas muertes que no tienen ninguna lógica. No servirán para nada, aunque muchos otros nos quieren hacer creer que una muerte puede servir para algo positivo. La gente sigue muriendo y las soluciones no llegan, se pierden en las palabras ( como las de un servidor que tampoco sirven en el fondo ). Entre jugadas de ajedrez esperando el próximo movimiento estratégico. ¿Quién puede dar solución al terror? Está claro que los ciudadanos de a pie no están en posición clara de hacerlo, ni aun ejerciendo su derecho al voto. Voto que va hacia partidos clónicos, que han perdido la identidad que los diferenciaba unos de otros.

200 muertes que se olvidarán, porque las heridas se curan pronto y mal. Las cicatrices se maquillarán con buenas intenciones y shows televisivos. Falsas apariencias que taparán acuerdos secretos y treguas futuras para el rearme.

Hasta la próxima señoras y señores. Y no se olviden de votar a la Coalición Terror en las próximas elecciones. Ellos no se olvidarán de botarles a ustedes, denlo por seguro.


BLOSTA

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