MANUEL VERGARA es integrante fundador del grupo «Logos», arreglador, cantante e instrumentista. Siendo además sicólogo, su punto de vista es bastante especial.
El medio ha sufrido grandes cambios.
Cuando yo empecé, en los años 60, la cosa era bastante mas motivadora que hoy, existía por ejemplo la opción de meterse en un ranking en que de repente estaban los Beatles en segundo lugar y en primer lugar estaban los Cuatro Cuartos con Adios Santiago Querido, que es una cueca.
Ahora, en el medio chileno falta educación musical. Yo empezaría por cambiar el programa de Música en los colegios. Para que tu puedas apreciar a Beethoven cuando estás en Cuarto Medio, a Mozart o a los barrocos, Telemann, Bach o Haendel, es fundamental que sepas cómo se fué generando la combinación de acordes, y de donde viene, y cómo eran los acordes primitivos, cómo se escribía en forma primitiva, y cómo se lee hoy en día las formas primitivas de escritura.
No es mucho; si la forma primitiva es simple, las formas de hoy en día son un poco mas elaboradas, un poco no más.
Es importante que el cabro antes de juzgar música hecha, sepa cómo se construye esa máquina numérica -porque es pura matemática- de lo que es un acorde perfecto, o lo que es una melodía perfecta. Y en ningún sistema educacional existe esto. Falta mucho en educación musical, tenemos mala formación, pésima formación. Si en Austria, por poner un ejemplo pero ya exageradísimo, el niñito a los cuatro años lee música tal como lee su alfabeto, y no es nada raro, a corta edad no cuesta nada enseñarle.
Además en este país en general somos terriblemente apocados, el chileno juega a perdedor, y cuando llega a la media, viene el triunfo moral al tiro, o sea tiene premio en la mitad. Si hubiera una olimpiada chilena, el gallo que pudiera saltar tres metros en garrocha cuando saltara el metro y medio ganaría el premio, para que se quede tranquilo, no se vaya a sacar la cresta después, hay un pesimismo natural.
MEC: Y en medio de este desastre, ¿Cómo ves al músico chileno?
Creo que en Chile hay gente con mucha habilidad natural, con mucho talento, pero con muy poco rigor. Qué pasa con los músicos en general, llegan a lo que llegó nuestro connotado maestro Horacio Saavedra, y están convencidos que con eso son maestros. Yo conozco pocos maestros, digamos fuera de Juan Pablo Izquierdo y el maestro Victor Tevah.
Las personas se conforman con tocar un par de instrumentos bién, leer partituras e inventar arreglos, y es válido, hay genios de la música que con eso hacen maravillas, pero en Chile no hay muchos de esos genios.
En general el medio, visto desde los músicos, lo encuentro terriblemente pobre, creo por ejemplo que hay una tremenda flojera de todos los aspirantes a cantante en este momento. Los cantantes no solo desafinan, que ya es grave, sino que se les quiebra la voz con mucha facilidad, es decir tampoco saben impostar. Hacen un show de escenario que es copiado de todos los shows del mundo. En otras palabras, no hay preparación, no hay observación, si el texto de una canción es sumamente respetable; eso es una cosa que yo le diría a todos los intérpretes nuevos: Fíjense nó como les gorgorea el guarisnaque, fíjense qué estan diciendo.
Ahora, la composición en Chile es prácticamente lineal, si tu tomas una partitura de canciones ganadoras de Viña, especialmente en lo que yo más conozco que es el folklore, no te digo son penosas, son tristísimas.
Hay falta de técnica, hay una flojera, mira, hay unas ganas de ser astro de rock, así peludo con un mechón verde y con muñequeras. Claro, hay excepciones.
Y si hablamos de directores de orquesta, el director de orquesta ha sido formado en ese mismo medio, pero él tiene un logro a su haber: consiguió en el Conservatorio leer esas garrapatas que son los tiempos y las melodías, y está feliz. Entonces empieza a agarrar gallos, y los otros, que ven que este lee y ellos más o menos chapuscan en la leída, se sienten la orquesta de tanto, qué se yó. Y empiezan a salir Seudo-Orquestas. Yo te digo, y a costa de ser muy petulante, la orquesta de Horacio Saavedra en Viña jamás ha sido una orquesta, es una agrupación de músicos, mas bién de cuerdas diría yó, con un alto riesgo de desafinación. Por más que ensayen hay problemas técnicos que no van a poder superar, porque no conocen bién los instrumentos.
MEC: Y ¿Qué hay de la propuesta de los artistas nacionales?
Eso es lo otro, qué están proponiendo los cantantes nuevos y los grupos nuevos: «Se me cerró la puerta, se salió el gato, el techo se me llueve, ya no soy el mismo de ayer». ¿Què dicen las letras?, ¿adonde nos invitan?, ¿qué nos proponen?, ¿Cómo ven el mundo los autores?.
Yo creo que la música tiene un mensaje trans-generacional que es importante, y para eso tiene que haber además un lenguaje un poquito mas rico en castellano que el que se maneja ahora. Y esto no es algo que pienso solo ahora, esto lo he pensado desde que armamos el grupo «Logos»
Ahora en la canción popular cual es el lugar común: "Me carga todo, estoy transpirudo, yo soy cochino mamá, porque yo me rebelo contra tí, yo uso aro en la oreja mamá porque tu no me lo pusiste cuando chico". Entonces es lo de Edipo.
Yo definiría el movimiento de hoy día como el movimiento musical del «Yo soy malo mamá, mira que soy malo, mira lo que puedo hacer, si hasta soy satánico mamá».
Al medio lo encuentro pobre, encuentro que la propuesta es burda, encuentro que los cabros tienen que leer más, informarse, estudiar más, lectura, teoría y solfeo, armonía, vocalización, modulación, respiración.
MEC: Y ¿Qué opinas de nuestra revista?
Bueno, creo que nos brinda la oportunidad de decir esto y lo otro que pensamos, es una gran idea.
Ojalá los músicos y los que estamos en la música podamos intercomunicarnos. La revista puede cumplir un importante rol en esto, y en lo que es la dinámica del movimiento artístico. Les deseo mucha suerte y cuenten conmigo.