Son pocos los que no conocen a las
urracas. Se han hecho casi tan familiares como los gorriones, con la excepción de que
éstos están presentes casi en todas las localidades; sin embargo, hay zonas donde las
urracas escasean más.
De todos los córvidos, posiblemente sea
uno de los más "dañinos", como dicen los mayores de Puerto Castilla, por
ejemplo.
"Ya están
aquí estas... urracas". "Mira que a cualquier hora que vengas a la huerta,
aquí te las encuentras. A las fresas, a las manzanas, a los garbanzos... no dejan nada
sano".
Por estas y por otras razones, el que
pilla un nido de urraca..., no deja ni un huevo, si es que se conforma con eso. Pero las
urracas son muy listas y eligen árboles altos para ubicar sus nidos y así sus habituales
proveedores y depredadores no puedan subir.
Las pedradas que se las lanza, más que
espantarlas y/o hacerlas daño, sirven para desahogo y aflojar un poco la tensión del
tirador, porque lo que se dice darlas, las dan pocas veces.
A pesar de hacer los nidos bastante altos
y en árboles delgados, eran muchos los huevos que en los años 50 y 60 se cogían de
urraca, ya que su nido casi esférico solía verse fácilmente. Además, comenzaban a
hacerlos muy pronto, cuando los árboles todavía no habían empezado a echar la hoja y
así era muy fácil seguir el proceso de construcción.
- Este pronto lo
terminan.
- A ver si no se lo
aprende nadie más que nosotros.
- Sí, pero hay que
tener cuidado, ya veremos a ver, porque tio... suele traer las vacas a este
"prao" y si viene J... a por ellas y se lo aprende, la fastidiamos.
- Bueno, pero nosotros
nos lo hemos aprendido antes.
En la escuela, muy
bajo, (y en la iglesia todavía más bajo) para que no nos castigase el maestro y además
no se enterase el espabilao de... que era un espabilao...
- Ya están haciendo
la corona.
- Pronto terminan.
- Sí, pero tienen que
poner las camas.
- El domingo después
de misa vamos a asomarnos.
- Vale, pero te subes
tú.
- ¡No macho, te subes
tú, que yo tengo las calzonas nuevas! y... además yo le vi primero.
Nuestras conversaciones
sobre los nidos eran mucho más interesantes que los quebrados, los Leovigildos y
compañía o la mater amabilis, admirabilis,... de las letanías. ¡ Cómo para matar a
las urracas! ¡Qué hubiera sido de nosotros sin los nidos!
Solíamos dejar que
pusieran más de un huevo y luego cada día quitábamos uno y ellas seguían poniendo
hasta que veían que aquello no tenía futuro.
Las plumas blancas,
situadas a ambas ladoss, les dan un tono especial y a la vez atractivo. Como los cuervos,
son omnívoros, comen de todo y se comen todo.
Son muy alboratadoras,
especialmente cuando ven un peligro cerca. Recuerdo que un alboroto provocado por unas
urracas me llamó la atención. Estaba en los "Llanos Mayores" y cerca del
ceralbito del que salía el alboroto, aparentemente no se veía nada. A medida que me
acercaba el ruido se hacía más desagradable, ellas seguían allí graznando de forma
desesperada. Cuando estaba a unos dos metros un rápido estruendo hizo que me parase de
repente dejando el pie en el aire y el cuerpo inclinado hacia atrás. Un zorro que estaba
perfectamente camuflado salió corriendo sin despedirse siquiera. Las urracas respiraron
tranquilas.