RABILARGO

Aquí se
encuentra el primer nido de rabilargo que "me aprendí".
Cuando en los albores de la primavera en Castilla
todavía estamos peleando con el frío y con las nubes que no dejan que aparezca el sol y
nos vaya despertando del largo letargo invernal, podemos (si podemos) escaparnos a
Extremadura. Allí tendremos un paisaje precioso y una temperatura agradable que nos
recordará que dentro de poco llegará la primavera a Castilla. Sus ricas dehesas son
lugares muy apropiados para relajarse y observar muchos tipos de aves, podemos oír la
algarabía que preparan los rabilargos y, por supuesto, las rabilargas.
Estas aves parientas de los arrendajos preparan un alboroto muy considerable cuando notan
tu presencia y, sobre todo, si te acercas al nido. Al oírlo puedes comenzar a mirar y
cerca encontrarás el nido. Suelen construirlo cerca del final de una rama no muy gruesa
con el fin de tener sus huevos a salvo de depredadores como los cuervos. Aunque utilizan
ramas secas de aproximadamente un centímetro de espesor, el interior los acondicionan con
lana de las ovejas que pacen en las proximidades. Los huevos de un pardo claro en su gran
parte con pintas salteadas, de un marrón más oscuro , darán lugar a que la prole y la
especie perdure a pesar de lo depredadores.