|
Principal
Introducción.
Origen.
Dónde
está.
Objetivos.
Por
qué el museo.
Ir
a nidos.
Recorrido
por el museo.
Actividades.
Concertar visita.
Opinión.

| |
JILGUERO
Cuando era
pequeño en la escuela o en la iglesia solíamos mantener en voz baja unos diálogos muy
propios de nuestra época, de nuestros temas y de nuestra zona "Me sé un nido de
jilguerilla bonita.¿Dónde, en un peral?. No, en un zabuco. Pero, dónde, en que sitio.
¿Quién está hablando?. Luego te lo digo si tu me enseñas otro." El maestro
o el cura se ponían un poco fuera de si y teníamos que dejarlo. La jilguerilla bonita
era el nombre que dábamos al jilguero común para distinguirlo del verderón, que era
la jilguerilla fea. Bueno, eso lo digo yo ahora porque antes era jilguerilla bonita
o fea sin más. Tampoco distinguíamos entre peral o manzano. Para nosotros el peral daba
peros, es decir, manzanas y la perala daba peras. El saúco tampoco existía era un zabuco
y santas pascuas. Pues bien, los nidos de jilguerilla bonita era muy apreciados porque si
andabas atento podías coger los pájaros cuando ya estuvieran casi en pelo bueno,
antes de echaran a volar. Si tenías jaula los metías en ella y la madre seguía
alimentándolos. Era buena cosa aquello, porque la mayoría de los pajarillos que
cogíamos se nos morían "de pena". En el Barrio de Arriba, un verano de mucho
trajín pajariego, a alguien creo que a José, Juanito, Pedro o tal vez Eusebio o Juan
León que eran los mayores y, lógicamente, nos mandaban, se le ocurrió hacer un
cementerio para pájaros en El Bonal. Fui a llevar mi pájaro, pero en el camino surgiría
algo más interesante y perdí la jaula, que encima, no era mía, me la había dejado
Emilio. Las características del jilguero puedes encontrarlas en cualquier libro
especializado.
|