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CURRUCAS

En esta vitrina
están recogidos varios nidos de currucas.
Si hablamos con un pastor nos sorprenderemos de la
facilidad que tiene para reconocer a cada una de sus ovejas, por muchas que sean. Esa
misma facilidad me gustaría tener para, cuando veo un nido, reconocerlo. Sin embargo,
cuesta bastante. Con el paso del tiempo se va soltando uno y si no es una primavera, será
la siguiente. Eso me está pasando con las currucas. Son bastantes los clases que podemos
encontrarnos y cuentan con la facilidad de esconderse rápidamente entre los espinos y los
arbustos donde suelen nidificar. Cuando me aprendo un nido que presumiblemente es de
curruca, voy, vuelvo, observo, saco fotos, miro un libro, otro, anoto datos... y cuando
creo tener la suficiente información, me decido. Este año mayo de 2001- ha sido
bastante interesante en este aspecto. He llegado a la conclusión que estos nidos
corresponden a las currucas que se reflejan en las correspondientes fichas. Dos de ellos
fueron localizados y seguidos en un prado con ralos y abundantes espinos, cerca de Ávila.
En una distancia de unos 100 m. Estaban dos de ellos. Además, muy cerca y entre ambos
había uno de ruiseñor, de alcaudón, de mirlo, de paloma, de búho chico, de milano, de
aguilucho y de otros que todavía no he conseguido clasificarlos.
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| En los arbustos
pequeños, entre zarzas, suelen anidar las currucas. |
Nido de curruca
cabecinegra. |
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| Unas pastan
tranquilamente, otras incuban y otros... observamos. |
Nido de currruca
zarcera. |
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| Con pocos
días apenas abren la boca. No dicen ni pío. |
Cualquier
movimiento es bueno para piar y abrir la boca. Así les pasa muchas veces, quien se acerca
no es la madre o el padre, sino un gato que hace de las suyas. |
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