EL ARTE DE LAS AVES. 

 

"MUSEO DE NIDOS.MARTÍN BERMEJO DERECHO"

Principal

Introducción.

Origen.

Dónde está.

Objetivos.

Por qué el museo.

Ir a nidos.

Recorrido por el museo.

Actividades.

Concertar visita.

Opinión.

 

martinbermejo@inicia.es

 

 

 

AGUILUCHO CENIZO

El 25 de mayo de 2003 unos votaban, otros segaban, otros incubaban y otros (como después nos enteramos) tramaban. Entre los que incubaban, que es el caso que aquí nos trae, estaba una pareja de aguiluchos cenizos. Cerca de Albornos mientras unos llevaban el día como buenamente podían detrás de una urna, otros aprovechaban el tiempo para ir a segar una tierra de "avesas" (tipo de cereal que se siega verde para meterlo en silos y después alimentar a las abundantes vacas lecheras de la zona).

aguice1p.jpg (18227 bytes) aguice2p.jpg (18091 bytes)
En medio de un mar de espigas de cebada, trigo, avesas, etc. una pareja de aguiluchos cenizos, construyó un nido.

Muy cerca estuvo la rueda de la pesada máquina segadora de aplastar el nido de aguilucho cenizo. Salieron volando y entonces se descubrió su morada. A pesar reconstruir su casa, el resultado final no fue bueno.

El martes, 27 por la tarde, después de clase, esperé a Luis en Albornos, se bajó del autobús escolar, se fue a casa a dejar la mochila y volvió comiéndose un bollo que le había comprado su madre en Ávila. Espera un poco, me dijo, que también va a venir Sonia y Yoni y Ana que cuando se bajen del autobús cogen las bicis y se vienen desde Muñomer. Bueno, le dije, esto no es una romería, si logramos ver el nido no sé yo si esos huevos se convertirán en aguiluchos.

Al llegar al lugar de las avesas, comenzamos la búsqueda. La tierra ya no era verde, se había convertido en amarillenta y marrón. No fue fácil localizar el lugar donde había estado el nido. Lo localizamos, pero con los restos de dos huevos rotos y fuera del nido, hacía bastante viento, de los otros huevos no había señal alguna.

aguice3p.jpg (44657 bytes) aguice4p.jpg (47642 bytes)
Así quedó después de haberlo segado. Estábamos cerca del nido pero no lo veíamos.Conseguimos localizarlo, pero con los huevos rotos y fuera del nido. ¿Qué había pasado? Nunca lo sabremos.

 

Enseguida se acercó Gonzalo que con el tractor andaba trabajando al lado, tambíen llegaron los del resto de la “romería”. Les enseñé los restos encontrados y con la pala del tractor lo cogimos como buenamente pudimos. Charlamos un rato, disfrutamos de el hermoso paisaje que teníamos ante nuestros ojos y nos volvimos, ellos a estudiar y yo a recomponer el nido. Nunca supimos qué había pasado, pero como los otros, al ver el nido desprotegido, alguien se aprovechó de lo ajeno. En el reino animal depredadores nunca faltan.

 

 

 

 
Hosted by www.Geocities.ws

1