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AGUILUCHO
CENIZO
El 25 de mayo de 2003 unos votaban, otros segaban,
otros incubaban y otros (como después nos enteramos) tramaban. Entre los que incubaban,
que es el caso que aquí nos trae, estaba una pareja de aguiluchos cenizos. Cerca de
Albornos mientras unos llevaban el día como buenamente podían detrás de una urna, otros
aprovechaban el tiempo para ir a segar una tierra de "avesas" (tipo de cereal que se siega
verde para meterlo en silos y después alimentar a las abundantes vacas lecheras de la
zona).
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| En medio de un mar de espigas de cebada, trigo,
avesas, etc. una pareja de aguiluchos cenizos, construyó un nido. |
Muy cerca estuvo la rueda de la pesada máquina segadora de aplastar
el nido de aguilucho cenizo. Salieron volando y entonces se descubrió su morada. A pesar
reconstruir su casa, el resultado final no fue bueno.
El martes, 27 por la tarde, después de clase, esperé a Luis en
Albornos, se bajó del autobús escolar, se fue a casa a dejar la mochila y volvió
comiéndose un bollo que le había comprado su madre en Ávila. Espera un poco, me dijo,
que también va a venir Sonia y Yoni y Ana que cuando se bajen del autobús cogen las
bicis y se vienen desde Muñomer. Bueno, le dije, esto no es una romería, si logramos ver
el nido no sé yo si esos huevos se convertirán en aguiluchos.
Al llegar al lugar de las avesas, comenzamos la búsqueda. La tierra
ya no era verde, se había convertido en amarillenta y marrón. No fue fácil localizar el
lugar donde había estado el nido. Lo localizamos, pero con los restos de dos huevos rotos
y fuera del nido, hacía bastante viento, de los otros huevos no había señal alguna.
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| Así quedó después de haberlo segado.
Estábamos cerca del nido pero no lo veíamos.Conseguimos localizarlo, pero con los huevos
rotos y fuera del nido. ¿Qué había pasado? Nunca lo sabremos. |
Enseguida se acercó Gonzalo que con el tractor andaba trabajando al
lado, tambíen llegaron los del resto de la romería. Les enseñé los restos
encontrados y con la pala del tractor lo cogimos como buenamente pudimos. Charlamos un
rato, disfrutamos de el hermoso paisaje que teníamos ante nuestros ojos y nos volvimos,
ellos a estudiar y yo a recomponer el nido. Nunca supimos qué había pasado, pero como
los otros, al ver el nido desprotegido, alguien se aprovechó de lo ajeno. En el reino
animal depredadores nunca faltan.
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