La amenaza yeti
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¿Un Yeti? |
El Yeti, como todos nuestros lectores posiblemente saben, es una criatura supuestamente mítica que supuestamente habita en la cordillera del Himalaya. Ríos de tinta se han escrito sobre él y miles de personas afirman haberlo visto en diversas localizaciones, pero nunca se han tenido datos fidedignos acerca de su existencia. Bien, pues éste es el momento que tanto tiempo han esperado, queridos amigos, por fin tenemos pruebas contundentes sobre su existencia que de seguro no dejarán a nadie indiferente.
Según diversas investigaciones llevadas a cabo por científicos nepalíes el Yeti no sólo existiría, sino que además habría tenido descendencia hace varias décadas y se habrían extendido otros yetis por el mundo. En concreto, se ha apuntado que el plan maestro del Yeti padre pretende al final colocar un yeti en cada país de la Tierra para, desde allí, contactar simultáneamente con los habitantes del planeta natal de la criatura, el mundo de nieves perpetuas de Eclíptica, a cien pársecs de distancia aproximadamente de Chihuahua (México).
El contacto se efectuaría por medio de sonidos guturales transmitidos a través de señales subespaciales generadas por corrientes telúricas y por señales de humo y de emanaciones de sudor somalí. Una vez establecido contacto, los yetis de Eclíptica probablemente pondrán rumbo a la Tierra en una de sus naves (se cree que tienen forma de cucurucho de helado) a una velocidad que se estima en doscientas veces la velocidad de la luz, es decir, 60 millones de kilómetros por segundo. Teniendo en cuenta que Eclíptica se encuentra a 100 pársecs de distancia (326 años luz), tenemos que los yetis llegarán a la Tierra hacia julio de 2019. (Las comunicaciones subespaciales viajan a dos millones de veces la velocidad de la luz, así que llegarían a Eclíptica en 14 horas, pero sus naves no son tan rápidas).
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A la luz de estos datos, debemos preocuparnos y procurar localizar a los yetis que ya se están extendiendo por el mundo. Un ejemplo muy claro de yeti lo tenemos en España y se encuentra concretamente en Cataluña. Se sospecha seriamente que Pasqual Maragall, candidato del PSOE a la Generalidad de esa región española, pueda ser un yeti. No se puede pasar por alto que su voz ronca de ultratumba y su tupido bigote son signos inequívocos de que procede del gran padre Yeti, cuya guarida se encontraría en la zona del Himalaya, o tal vez incluso en las montañas de Tora Bora, en Afganistán.
Dudas y excusas aparte, hemos de atajar esta amenaza lo antes posible, puesto que de lo contrario nuestro mundo se verá sometido a los yetis de Eclíptica, cuyo objetivo final es esclavizar a la raza humana y a los búlgaros y poner fin al control que , de facto, tienen sobre la Tierra los lagartos.
Para terminar, me gustaría agradecer a mis colegas nepalíes sus esfuerzos y pedir que nadie tome mi artículo a broma. Muchas palomas mensajeras han muerto para traer esta información.
Rafael Muralla Cabeza
Departamento de Filología kazaja de la Universidad Taurina de Córdoba.