EL TRATADO DE LAS ALTAS
CIVILIZACIONES DEL UNIVERSO
Por desgracia, poco de lo que sucede en la alta política llega a ser conocido por el pueblo llano, a pesar de lo mucho que influyen estas decisiones en la vida diaria. Probablemente uno de los temas menos conocidos y que más han influido en curso de la Historia de la Humanidad fue la entrada de ciertas naciones en el llamado “Tratado de las Altas Civilizaciones del Cosmos”. En efecto, nuestros Gobiernos conocen, a pesar de sus negativas, que hay vida en el Universo, y es más, existe una gran alianza cósmica. En este artículo haré un breve bosquejo del desarrollo de las relaciones cósmicas y su influencia en la Historia.
Orígenes
Hace varios millones de años, antes de la aparición del hombre en la Tierra, las Civilizaciones de Alfa Centauri, Omega iota y la, por entonces, emergente civilización Trafalmadoriana decidieron crear lo que conocemos como Tratado de las Altas Civilizaciones del Cosmos. A dicho Tratado se fueron sumando progresivamente distintas civilizaciones hasta formar la mayor Alianza conocida en la Historia del Universo. A su vez, y como contrapartida, un pequeño, aunque poderoso grupo de civilizaciones decidió formar el llamado Eje Transgaláctico.
Entrada de la Tierra en el Tratado
El desarrollo de la vida en la Tierra atrajo pronto la atención del Eje Transgaláctico, quien dio permiso a la civilización Nassar para realizar experimentos genéticos y de clonación que tuvieron como resultado la aparición del Hombre. Es preciso resaltar aquí que la civilización Nassar se escindió en dos ramas, una de las cuales, (la menos radical, afortunadamente) es la que está en contacto con los llamados Raelianos. La segunda rama, por otro lado, mantiene contactos esporádicos con la llamada Iglesia de la Cinesiología.
El rápido desarrollo de la tecnología en la Tierra supuso que las civilizaciones del Eje decidieran incluir a la Tierra en su organización. Sin embargo, y debido a ciertos fallos inesperados en el desarrollo de la especie humana, les llevó a exigir la realización de ciertos cambios en la estructura de la Humanidad. Para ello, decidieron dar apoyo tecnológico y armamentístico a Alemania durante la primera mitad del siglo XX.
Por fortuna, las civilizaciones del Tratado también se interesaron por nuestro planeta y decidieron apoyar a la que por entonces parecía la mayor potencia terrestre: Rusia. Sin embargo, también el Tratado impuso condiciones a Rusia, a las que se opuso el máximo dirigente del país, a la sazón, el Zar Nicolás. En vista de dicha negativa, una comitiva extraterrestre se puso en contacto con un grupo disidente dentro de Rusia, lo que propició la Revolución y la posterior entrada de Rusia en el Tratado. Poco después, en vista de que Rusia no era capaz de contener el avance alemán, el Tratado decidió dar apoyo a los Estados Unidos.
La fuerza combinada de ambas naciones, con el apoyo tecnológico del Tratado, permitió la derrota de las fuerzas del Eje en la Tierra.
La firma
El General Vladimir Vostock, máximo dirigente en la sombra de la KGB fue el encargado de refrendar en 1925 el acuerdo que reconocía a Rusia como miembro de pleno derecho del Tratado. A cambio de este derecho, Rusia reconocía a las civilizaciones del Tratado como principal importador de grafito procedente de las minas situadas en Dudinka.
En 1936, el General Tilney, del Pentágono, fue el encargado de la firma del acuerdo que reconocía a los Estados Unidos de América como miembro de pleno derecho también del Tratado. A cambio, Estados Unidos reconocía al Tratado como su principal cliente de las minas de Tungsteno en el Yukon.
A cambio de dichas exportaciones ambos países recibieron apoyo militar y tecnológico, lo que les permitió convertirse en las mayores potencias en la Tierra. Sin embargo, el descubrimiento de un grafito de mayor calidad en una constelación de Beta Heráclito supuso el desplome de Rusia, transformada por aquel entonces en la URSS. Del antiguo esplendor soviético sólo queda una exigua representación extraterrestre en Azerbaiyán.
La actualidad
En la actualidad, y debido al rápido desarrollo de ciertos países el Tratado se amplió con la entrada de más países de la Tierra. A continuación, en una tabla indicamos los países miembros de dicho Tratado:
Estados Unidos
Tanzania
Bélgica
Francia
Reino Unido
Azerbaiyán
España
Belice
Suiza
Es interesante notar que países como Taiwan o Formossa no son miembros del Tratado a pesar de su alto desarrollo tecnológico.
Conclusiones
Como se ha podido ver, son muchos los países miembros del Tratado, y más aún los que son considerados como aliados, sin llegar a tener pleno derecho. Esta alianza ha permitido un rápido desarrollo de la Humanidad como especie, y un gran dominio de la tecnología. Sin embargo, los distintos intereses enfrentados dentro del Tratado ha provocado numerosas guerras (incluyendo territorio terrestre), y poco a poco los miembros terrestres han perdido independencia (¿Hasta cuándo tendrán derecho a veto las civilizaciones no terrestres en el Consejo de Seguridad de la ONU?). Es cuestión de cada cual el decidir si es lo mejor o lo peor el que nuestros Gobiernos sigan teniendo estos contactos extraterrestres. Nosotros nos limitamos simplemente a exponer los hechos.