EL REY ARTURO
Pocos personajes son más conocidos hoy en día que el Rey Arturo, la reencarnación de Cristo para algunos. Sin embargo, la mayoría opina que dicho rey no fue más que un personaje de leyenda, mitológico, y mitótico. Nada más lejos de la realidad. En esta carta espero demostrar punto por punto que el Rey Arturo no fue un personaje legendario, sino muy real, y además, demostrar que es el protector máximo de la humanidad y que su regreso tendrá lugar muy pronto para librar al mundo del yugo inquisidor del imperialismo belga en el Congo y del Norteamericano en Managua.
En primer lugar, una referencia bíblica que a pocos dejará indiferente, en la Biblia, el segundo Libro Sagrado más influyente en la Humanidad, después de Beowulf, aparecen las siguientes palabras en boca de Jesucristo: “Vine como cordero y volveré como león”. Pues bien, aunque muchos niegan que Cristo haya vuelto a la Tierra, no es más que una maniobra de distracción de las Fuerzas Oscuras que nos gobiernan con iniquidad. Cristo volvió en un momento de oscuridad máxima, durante la invasión romana de Gran Bretaña. Bajo el nombre de Arturo, o, en celta, Artús (véase el paralelismo semasiológico Artús-Jesús). Dicho Arturo, rey de los hummitas, pueblo celta superviviente del hundimiento de la Atlántida y Santo Guardián del Cáliz de la Última Cena, luchó contra los bárbaros romanos, que pretendían destruir la gloriosa civilización celta y británica existente en los que algunos dieron en llamar segundo paraíso terrenal, Gran Bretaña. Resulta evidente que un caudillo de tal poder como para vencer a los Romanos sin apenas esfuerzo no podía ser completamente humano, algo de divino debía tener, y efectivamente, lo tenía, era la reencarnación de Jesús, quien acudiendo a la llamada de José de Arimatea, acudió en ayuda del pueblo Celta para liberarlo. Era pues, el león.
Una vez demostrada la indudable veracidad de mis aserciones, no queda más que decir que el Rey Arturo no murió, sino que durmió durante siglos en una cueva esperando a que llegara la hora de despertar de nuevo para ayudar a su pueblo. Desgraciadamente, un imprevisto tuvo lugar y los franceses, descendientes del Maligno, invadieron Gran Bretaña y expulsaron a los Celtas, y exterminaron a los Británicos. Cabe destacar que los pueblos que vivían en Gran Bretaña eran los Anglos, los Jutos y los Sajones. El hecho de que los Anglos (en inglés Angles) eran Ángeles seráficos no necesita ser demostrado; el nombre de Jutos proviene de Justos, y se aplicaba a un pueblo descendiente de Salomón, rey justo donde los hubiera; finalmente el nombre de Sajones proviene de Sajo, o Sayo, prenda que los habitantes de dicho pueblo vestían para mostrar su temor a Dios. Así pues, estos pueblos bondadosos y pacíficos fueron exterminados durante la ocupación francesa y sustituidos por ángeles del infierno, quienes pervirtieron la dulce y angelical lengua de estos seres, el Inglés Antiguo, lengua delicada y eufónica sin par.
No obstante, un pequeño grupo de estos seres angélicos logró escapar y establecerse cerca del Paraíso, en Tikrit, en la actual Iraq. Estos supervivientes del exterminio llevaron consigo el cuerpo de su Rey, Arturo, quien siguió durmiendo durante muchos años. De todos es sabido que estos supervivientes se multiplicaron rápidamente y abrazaron el Islam, siguiendo los designios divinos, comunicados a través del Arcángel San Gabriel a Mahoma, descendiente de Beda el Venerable. Así pues, este pueblo continuó custodiando con celo el cuerpo de su rey, mientras que otra rama de supervivientes cruzó el Atlántico, llevando consigo el Cáliz, y se establecieron en la actual Colombia, de ahí el nombre de Cali, una deformación de Cáliz, y que designa el lugar en que está dicha reliquia de gran valor para el creyente verdadero, que no para el falso e idólatra.
Así pues, muchos piensan que Arturo continúa reposando en Inglaterra, cuando en realidad lo hizo en Iraq. Los actuales ingleses no ocultan su deseo de exterminar al pueblo iraquí, el originario de las islas que ellos ocupan ilícitiamente, y es de todos conocido su interés colonizador que ha mostrado desde siempre, no hay más que tomar un manual de historia para comprobarlo.
Lo que no sabe todo el mundo es que en vista del peligro que sufría el pueblo iraquí su líder y caudillo, Arturo, (del grecolatín: El Duro), despertó hace tiempo para defender a su pueblo de los feroces ataques ingleses y de sus títeres los americanos. La mayoría de la gente desconoce este hecho, que no puede escapar a la atención de un estudioso como yo, ya que Arturo cambió su nombre por el equivalente en árabe, Arturo-Sadam, así que el nuevo líder y caudillo Sadam Hussein no es el ser diabólico que nos quieren hacer creer los medios de desinformación ingleses y americanos, sino que es el propio Rey Arturo, quien está defendiendo a su pueblo de la masacre comunista.
Muchos pensarán que esto carece de peso, ya que Francia está en contra de la guerra. Nada más lejos de la realidad, una vez más. Los caminos del Demonio son infinitos, y utiliza estratagemas y tretas para engañar a los pobres humanos. Manteniendo dos posturas opuestas a la vez, es imposible para un hombre hacer la elección correcta, y caerá irremisiblemente en el pecado. Como última prueba, demostrar que a pesar de su oposición tan feroz a la guerra, Francia está colaborando con los ingleses cediéndoles sus bases y apoyo.
Para finalizar, hago, pues, lo único lógico y necesario, dada las circunstancias, que es hacer una llamada a la Cruzada contra el Infiel, en breve comenzaré a reclutar voluntarios para, mediante el uso de la telepatía, acabar con los ejércitos de la Oscuridad.
Amén.
R. E. Romero, Historiador y Filántropo Arturiano de tercer grado.