Remedios caseros contra las maldiciones y las posesiones

 

            Como todos sabemos muy bien, son frecuentes las ocasiones en que una persona es poseída por demonios, íncubos, súcubos y demás criaturas que sirven al Enemigo, pero desgraciadamente son pocas las que tienen remedios para curar estos males tan frecuentes y extendidos. Pues bien, aquí se proponen soluciones caseras y sencillas para luchar contra las fuerzas del Mal y así purificar el alma de él.

 

            Maldición gitana: el remedio más común para este mal es dar varias chupadas a un regaliz mojado en agua bendita y dar nueve vueltas a la catedral más cercana (o parroquia, en su defecto) al mismo tiempo. Si la maldición hubiera ocasionado la aparición de una cola de cocodrilo, entonces serán necesarias lavativas después de las comidas principales.

 

            Pérdida de virgo: si una moza ha perdido el virgo tras yacer con mozo, deberá pagar seis maravedís como limosna en su iglesia habitual por cada vez que haya yacido. Si no había conocido varón anteriormente a perder el virgo, deberá llenarse la boca de cerveza espumosa y escupirla sobre salamandras endemoniadas profiriendo blasfemias horribles.

 

            Violación por parte de íncubo: la mujer que haya sido poseída por un demonio violador durante la noche deberá pagar cien maravedís y dos fanegas de trigo al cacique de su pueblo. Si, además, disfrutó durante la violación y decidió cambiarse el nombre de forma viciosa a Luisa Fernanda, entonces deberá pagar un extra de cincuenta maravedís.

 

             Posesión demoníaca: si una persona es poseída por el Diablo de forma estándar deberá dibujarse una cruz con rotuladores de colores negro y rojo en la espalda con una sola mano y sentarse sobre la taza del inodoro y repetir tres veces “Santa Rita”. Si, además, el Diablo se introdujo en su cuerpo a causa de la ingesta de aceitunas negras, se hará necesaria la introducción de una vara de varillero por un lugar donde no brille el sol.

 

            Adulterio: la mujer adúltera deberá pagar doscientos maravedís al proxeneta local y, además, no ser apedreada, sino apedrear ella a aquél con quien haya yacido. Si, además, ha habido contubernio, deberá cojear de la pierna derecha durante un ciclo lunar completo antes de poder volver a yacer con varón.

 

            Hidrofobia: para los afectos perniciosos de la hidrofobia, sobre todo si ésta se manifiesta por deseo expreso del enfermo, hay que rozar la piel del enfermo con mondas de naranja y procurar, en la medida de lo posible, que éste aprenda a hablar catalán gerundense y que hable en sueños en esta lengua divina.

 

            Para más información, consultar el Manual del boticario ladino, de la editorial SM (Sátrapa Medieval), disponible en cualquier librería.

           

 

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