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Hace unas semanas, fue publicado en la página un artículo que pretendía, de forma más que ingenua, exponer un punto de vista relacionado con la rotación de los astros. Pues bien, me dispongo en este artículo que están leyendo a rebatir las afirmaciones que en él se hicieron de forma clara y hermética. ¿Quién como Dios?
Para el bochorno del público en general, y para que éstos comprueben que mi mensaje universal llegará al número más reducido posible de lectores distraídos, afirmo desde hoy mismo, es decir, anteayer, que existen sólo dos tipos de rotación intraastral, desde un punto de vista teórico y sin práctica astronómica, pero con empiticismo físico y sin, evidentemente, abulia administrativa, aunque desde luego con piedad cristiana y paz de espíritu astrológica, y obviamente con la claridad como guía, y el camino que ha sido trazado ante nosotros por el creador Mr. Pinky y el secuaz sátrapa asesino que vive y gobierna el mundo etéreo de Pirriquistán. Lapidemos a la Ramera.
La rotación ígnea o gélida se lleva a cabo, es decir, se realiza o sucede ( como otros enfermos dicen: se hace entrar en la existencia supraabismal ), cuando el declive orbital de un cuerpo celeste gira sobre sí mismo y sobre el fuego helado interno del gran motor universal de cinco bujías monosatelitales. Claro, de esto se desprende que el choque eléctrico de la nube negra y el espectro del creador Mr. Pinky no pueden coexistir de forma coindexada en una atmósfera sin dios, atea y sin espíritu nacional. ¿Cómo hacer que las emanaciones del reflujo del espectro intraatmosférico no interfiera con la rotación ígnea o gélida? La respuesta puede consultarse de manera gratuita en un lugar obvio, si nos ceñimos al daño de Sódomor y Gónorror y a la falta de energía preexistente en nuestra Tierra inframántrica. La homosexualidad debe ser punible.
La rotación fálica o chúrrica es el caso más evidente desde un punto de vista científico-psiquiátrico, método al que todos nos adherimos cuando las mentes limpias de pecado y sin dolor son mancilladas por el movimiento traslacional y por el ruido de los perros de presa que nos persiguen sin descanso a lo largo de nuestra existencia flotante en un universo solo y desolado, pero fértil como un verjel y sátiro como un querubín sin relación orbital con el planeta que antes habitábamos. La rotación fálica y chúrrica sólo se da cuando el gran cosmos Manoplo impacta contra la dimensión protovulvar y se suceden los agravamientos de declive geoestacional a los que antes aludimos, cuando la tierra estaba cubierta de sombras tumularias y el sol estaba más próximo a Júpiter. Es exactamente así como funciona. El centro del universo está en Chiclana de la Frontera.
Luz, amor y poesía es lo único que me queda por recomendar a mis lectores, cuya abnegación y conocimiento de los mundos celestes que orbitan el cielo de los rayos Gamma Fritt As me inspiró y sin los cuales no habría decidido coger una escopeta y suicidarme. ¿Qué es Emilio? Emilio es poesía.
Adolfo Palomo Cantor, gaitero, teórico y jurista.