PROFECÍAS
Muchos piensan que los profetas son personas especiales, elegidas por Dios para comunicar una gran verdad, y que no todo el mundo tiene esa capacidad. Sin embargo, la realidad del día a día nos demuestra que esto no es cierto, y que todos podemos tener en algún momento de nuestra vida una visión, sueño, o sensación premonitoria que podría ser considerada perfectamente como una profecía. Sí, amigo, los profetas no viven sólo en nuestra Biblia sino que también están a nuestro alrededor, e incluso nosotros podemos ser uno de ellos. Si alguno de vosotros ha tenido una experiencia de este tipo que después se haya confirmado, o piense que puede confirmarse, que no dude en ponerse en contacto con nosotros y compartir sus conocimientos.
He aquí las profecías que hemos recopilado hasta ahora, no son muchas, pero seguro que con vuestras colaboraciones esta sección crecerá y podrá convertirse en algún día en material de estudio para expertos parapsicólogos.
Esta profecía no es muy conocida, ya que los servicios secretos de Inglaterra, el famoso MI5 la ha mantenido oculta durante años. Fue mi compañero Gandalf el que recibió una fotocopia enviada por un agente de dicha agencia para que nosotros dispusiéramos de ella y tomáramos las medidas oportunas llegado el día. Durante varios años, dicha fotocopia a permanecido oculta en una caja fuerte, pero creo que ha llegado el momento de que el mundo tenga acceso a parte de su contenido.
La profecía es parte de los Diarios de Winston Churchill, presidente de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Dichos Diarios fueron confiscados por los servicios de inteligencia británicos tras su muerte. En el fragmento que reproduzco a continuación Churchill narra un sueño que tuvo antes del estallido de la Guerra:
11 Mayo 1929
Hoy desperté empapado en sudor tras haber tenido un sueño muy inquitante, tanto por lo real que parecía, como por la forma. En Alemania se alzaba un nuevo líder que, usando el poder de su voz y su mente, conseguía dominar al noble pueblo alemán y conducirlo a la locura más abyecta. Pude sentir los gritos de sufrimiento de millones de personas, a la vez que veía cómo Austria se unía a la locura, y por encima de todos los gritos una voz, como de trueno gritaba: Polonia, Polonia. Me pregunto qué significará este sueño, espero que no llegue a cumplirse nunca algo tan terrible.
El siguiente texto formaba parte del historial de un interno de un psiquiátrico español. En este caso, fui yo quien descubrió esta pequeña joya en una revisión rutinaria de información. La perturbación que sufre esta persona parece evidente, pero... ¿podríamos considerar las siguientes declaraciones como los farfulleos de un loco o es posible que contengan algo más? Recordemos que muchos profetas del Antiguo Testamento fueron tenidos por locos en sus tiempos. Leed y juzgad por vosotros mismos:
Estado: Dormía, con fiebre, convulsiones y creo que echando espuma por la boca.
Estado emocional: El totalmente normal en mí.
Edad que tenía: 12
Fecha aproximada en la que surgió: 29-2-92
Descripción del sueño:
Desde mi más tierna infancia he sido un forofo del balompié. Sí, amigos, yo soy de los que duermen con la bufanda de mi club y de los que se dejan la epiglotis en el campo cuando juega el equipo que desvela mis ensueños, el Real Betis.
Pues bien, el día que he indicado arriba sucedió que estuve muy enfermo de tifus después de caer a una alberca del Cortijo del Tío Berzas, cerca de Chicago (España). Yaciendo en mi cama, caí en un profundo sueño en el que empezaron a sucederse imágenes y visiones de una belleza indescriptible. Una luz blanca se apareció ante mí al final de un túnel y, al salir de él, contemplé una imagen que acompañará para siempre a mi espíritu: la imagen de un santo varón de aspecto enjuto y ojos rebosantes de sabiduría. A su lado, un hombre de color con sombrero de Tío Pepe y, al fondo, una guitarra y un maestro en traje de luces.
Extrañado, desperté bañado en sudor, arrojando una espesa baba verde. Ni siquiera mi abuela Livia había visto jamás algo así desde que mi pariente Marcelo (el predilecto de mi abuelo Augusto) sufriera la viruela negra. Un tiempo después, desconcertado, comprobé que mi visión había sido premonitoria: el señor enjuto era Don Manuel Ruiz de Lopera, cuyo retrato está ahora ante mí mientras escribo estas líneas, y el joven de color era el hábil Finidi, de la familia Julia. La guitarra simbolizaba, según un parapsicólogo amigo mío, mi deseo por tocar las fibras de las pelotas. El diestro, don Manuel Benítez “El Cordobés”, era simplemente la expresión de la gloria de Andalucía, cuya cultura rezuma cuando su dulce voz acaricia nuestros oídos.
Y, ahora, quiero cantaros algo que atesoro en mi corazón y que entono cuando asisto a los partidos:
“Beeeeeeeeeti, beeeeeeeeeeeeti,
¡siempre adelante por la senda
de la victoria, hacia el Cielo!
¡Viva er Beeeeeeeeeeeeeti!
¡Alzad los brazos, hijos del
Beticismo, que vuelve a resurgir!
La gloria de nuestro vestuario,
Por siempre verdiblanco,
Sobre prados y palmerales,
Prevalecerá…
¡Beeeeeeeeeeeeti, beeeeeeeeeeti!
Oswaldo Wi,
Chicago (República de España)
Una carta de un lector mejicano, los lectores que quieran responderle pueden hacerlo a nuestra dirección de correo, y nosotros publicaremos en nuestra página dichos mensajes:
Hola:
les escribo para contarles algo que no se si interesará a alguien, pero que de todas formas voy a contar para que los lectores de esta pagina, que me encanta y encuentro muy creible, sean conscientes de algunas cosas que podrían sucederles.
Mi nombre es Walter Gueist y resido en Chihuahua (México). Trabajo en una fabrica de cartón y soy aficionado a temas como la santería, las posesiones diabólicas y el vudú. Pues bien, paso a contarles lo que me sucedió.
Cuando tenia dieciseis años, estando tranquilamente sentado en el salon de casa en compañía de mis padres, oí una voz que me decía “coge un bote de gasolina y métele fuego a la casa”. Pense de inmediato que se trataba de alguna broma que me estaban gastando, así que olvidé lo sucedido. Sin embargo, volvi a oir la misma voz esa misma madrugada, estando tumbado sobre mi cama. “Llena un bote con gasolina y métele fuego a la casa”, decía aquella voz ronca y lejana. Se me pusieron los pelos de punta, pero no pude más que ir la mañana siguiente a comprar el dichoso bote de gasolina y rociar mi casa con el líquido inflamable. Prendí fuego a mi casa, pero afortunadamente no estatan mis padres en ella. El seguro, gracias a Dios, corrió con los gastos.
Mi experiencia fue ésa, pero ahora tengo una duda. Hace unas noches me desperté en el dormitorio que mi mujer y yo compartimos. No sé muy bien que me despertó, pero oí aquella voz de nuevo, que me decía “coge un hacha y pégale un hachazo a tu mujer”. Me asusté tanto que no pude dormir, pero no le dije nada a mi mujer. Mi pregunta es: ¿debo pegarle el hachazo a mi mujer? Siento la tentación y la voz no deja de insistirme en que lo haga, pero claro, no me atrevo. Pensé en consultar con un psiquiatra, pero como creo que gozo de buena salud mental, he decidido preguntarles a ustedes, que parecen tener un opinión experta en estos temas, y también dirigirme a una santera que conoce un extraterrestre amigo mío.
Sin ningún otro particular, espero una pronta respuesta.
Walter.
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