PORNOASTROLOGÍA

 

Estimado señor Muro y señora:

 

 

            hará dos horas tuve la que quizá haya sido hasta ahora la mayor revelación que ha tenido un ser humano. Sin embargo, he guardado pacientemente el secreto durante todo este tiempo por discreción y porque soy un hombre de fe y de principios que, modestias aparte, me parecen los más puros y sinceros que jamás hayan existido sobre la faz de la Tierra.

 

            Mi nombre es Agapito Caído Poténs y mi vida ha estado plagada de problemas, muchos de ellos, ahora me doy cuenta, provocados por los hombres-gusano que durante decenios han estado acosándome incesantemente. Pero, debemos ir por partes, porque soy hombre religioso y porque tengo párkinson y a veces se me dispara la mano y no puedo escribir demasiado deprisa.

 

            Nací en una humilde aldea castellanomanchega hace más de sesenta años y desde muy joven estuve dedicado por entero a la noble ciencia de la astrología. En mis primeros años, durante mi adolescencia, cuando mi nombre era Agapito Enhiesto Poténs, me dediqué sobre todo a tratar de ver en el firmamento dibujos pornográficos. Sí, esto puede sonar extraño, pero es muy serio e insto a los lectores de esta página, entre los cuales me consta que hay muchos estudiosos de renombre interpsiquiátrico, a que presten la máxima atención y que lo hagan por España, porque nuestra patria lo merece y por la memoria de nuestro Generalísimo McGyver.

 

            Digo que trataba de localizar las constelaciones pornográficas porque en ellas está la clave para la lectura inversa de los códices sagrados de los hombres-gusano, que tienen, esto es de dominio público, las respuestas que el hombre ha estado buscando durante tanto tiempo sobre un tema que me niego a discutir en este momento. Pues bien, localicé algunas de estas constelaciones. Concretamente, descubrí las del Triángulo (que hace referencia obviamente al Códice Tortíllico), la de Virgo (que hace referencia al Códice Mentírico), la de Picachu (que hace referencia al Códice Estúltico), la de Canis Mayor (que se refiere al Códice Polingánico) y la del Cojo (que hace referencia inequívocamente al Códice Emílico).

 

            Estas revelaciones astrológicas me dieron la idea de fundar, a mis veintidós años, el Club de los Pornoastrólogos. Sin embargo, abandoné muy pronto mis actividades en él, ya que degeneró excesivamente al hacerse lecturas diarias del Códice Emílico. Me dediqué por entero a la investigación de la existencia de los hombres-gusano y a aprender de sus usos y costumbres.

 

            Tengo muchos detractores, entre los cuales se cuentan Uncle Three-Anna, un ummita que me acusa de obviar la existencia de los vampiros y de ser un masón convencido. Señores, yo no soy marisón, siempre he sido heterosexual y, si no me creen, pueden ustedes preguntarle al sacerdote que me dio la extremaunción. Seamos serios, guapetones.

 

            Pues bien, el resultado de mis investigaciones sobre los hombres-gusano me condujo a darme cuenta de que se han pasado la vida haciendo túneles por debajo de cientos de países simplemente para dar conmigo y, aunque todavía no lo han conseguido, creo que ya estoy un poco muerto. Ustedes, mis queridos compatriotas y corre-legionarios, comprenderán lo que digo cuando un día ya no esté entre los mortales y me haya por fin convertido en una estrella del firmamento merced a la lectura del Códice Estúltico, que atesoran de forma tan celosa los hombres-gusano del Atolón Drado.

 

            Sin ningún otro particular, se despide del señor Muro y de su decente señora Muralla, un hombre que entregó su vida a España, a la investigación vampírica y a las matemáticas de la poesía.

 

 

Agapito Caído Poténs, astrólogo, aficionado a la película “Dune” y ex cautivo.

 

 

 

 

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