EL PLANETA ROJO
Querido Muro,
Tengo el placer de dirigirme a usted y a todos sus lectores para comunicar un hecho que acongoja a los círculos epistemológicos de Honduras y Guatemala. Se trata de la afirmación del Maestre Rabolú, o Rabo de Luz, guía espiritual de muchos de nosotros, y de algunos de ellos. Dicha afirmación consiste en la aproximación de Hercólubus hacia la Tierra. Según éste autor, de origen indio, el fin de la Tierra, y, por lo tanto, de la civilización occidental y puede que incluso de la oriental.
Muchos estudiosos, entre los que se encuentra el insigne Doctor D. Daniel González Caro, famoso lingüista, numismático y aficionado al automovilismo, y que se encuentra en estos momentos estudiando la rectitud de las curvas en un plano pentadimensional, piensan, no obstante, que aunque acertadas, las afirmaciones del Profeta Rabolú son exageradas, en tanto en cuanto que sí podría haber una solución al problema que se nos plantea.
Dicha solución, aunque compleja, es accesible, en parte, con la tecnología de la que disponemos hoy día. Según afirma el sabio metodista Martín Palermo, si los experimentos genéticos que las tropas americanas están realizando en Iraq funcionan, podríamos crear una raza de superhombres que pudiera acometer con éxito dicha tarea. Una segunda parte, aunque no menos importante, consiste en desarrollar la tecnología necesaria. Según el famoso físico galés Michael Lightail la supercomputadora que dirigió la primera misión tripulada a Júpiter podría ver duplicada su capacidad como consecuencia de los últimos descubrimientos de los algoritmos secuenciales binarios. Por lo tanto, en no menos de tres años, la Humanidad, tal y como la conocemos, habrá cambiado radicalmente. Cierto es que para lograr la victoria final será necesario sacrificar a buena parte de nuestros semejantes, pero por algo nos creó Dios a unos mejores y a otros peores, por decirlo con cierta delicadeza.
No puedo dejar de mencionar las aportaciones del prestigioso lingüista Emilio Soto, especialista en Griego y Francés, y hombre de rectas tendencias, al tema que nos concierne. Según el Dr. Soto, en la misma piedra de Rosetta se encuentra la solución al problema.
Por lo tanto, aunque la vida de muchos inocentes será perdida, la Humanidad, en vez de destruida, saldrá purificada de éste evento. Disfrutemos, pues, del mayor espectáculo que ha presenciado la Humanidad desde la aproximación del Planeta Marcólubus, durante la época Egipcia.
Atentamente,
Licenciado Ángel Martínez y García-Posadas (apicultor y genetista)
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