OÍR ES CREER

 

 

            Respetado señor muro y demás cruzados:

 

            Es mi deber, como investigador y como español de pro, informar sobre el resultado de mis exhaustivos estudios clínicos, que han abarcado desde la brucelosis compulsiva hasta la pitiriasis versicolor, que tendrá, espero, consecuencias difíciles de prever sobre la humanidad, ajena totalmente como está a las diversas amenazas que acechan en la oscuridad y en otros lugares mejor iluminados.

 

            Inicié mis estudios a raíz de la preocupación que me expresó un colega del Centro de Enfermedades Imaginarias de Trujillo (Cáceres). Sospechaba que muchas de las afecciones de la pituitaria se debían a la inhalación de emanaciones radiactivas procedentes de los gases de bovinos. Yo, obviamente, me reí de él. Pero, sin embargo, posteriores reuniones con él tuvieron como fruto el descubrimiento de la TAB (Teoría de las alucinaciones bovinas). De ahí partieron mis primeras investigaciones de alto nivel.

 

            Estudié a varios alucinados de nuestro centro y comprobé que realmente reaccionaban como los bovinos y también como algunos équidos montañeses. Concretamente, decían oír amenazas casi continuamente cuando los demás no las oían. Yo di credibilidad a estas denuncias, que atentaban de manera tan flagrante contra la intimidad auditiva de mis pacientes más obnubilados, y trasladé mi inquietud al Centro de Psicosis Poscoital de Alcobendas (Madrid). Al analizar mis observaciones, me dieron por loco y simplemente denunciaron mi caso al Centro de Medicina Cómica de Barbate de Franco (Cádiz).

 

            Pero dejé de tomar las inyecciones de tranquilizantes que me prescribieron y descubrí la mayor conspiración jamás destapada por médico alguno. Comprobé que en algunos casos las alucinaciones auditivas estaban producidas por el cornezuelo del centeno, pero que otras realmente no tenían explicación. Un ejemplo claro de éstas últimas resultaron provenir de los audífonos de varios jubilados, que decían recibir amenazas de hombres de raza negra que decían que iban a sodomizarles de forma africana. Obviamente, tuve que denunciar estos casos al Centro de Sexualidad Coactiva de Windhoek (Namibia). Allí me informaron que también había habido casos de perversiones a través de audífonos en la zona.

 

            Mi conclusión es que los mensajes son en realidad de origen alienígena, porque los seres de raza negra son un mito, al igual que las vergas del mismo color. Y, además, todo encaja perfectamente, porque esos mensajes, que creo cifrados en realidad, son enviados al mismo tiempo que se ven guiños en televisión que tienen como objetivo ofuscar la mente de los más débiles. Quizás también existan mensajes cifrados, de cuyo significado yo me estoy encargando con la ayuda de dos alucinados más, en los paquetes de arroz que se compran en los supermercados. Si no, ¿cómo se explica que venga escrito “SOS” en muchos de ellos? Obviamente, alguien está lanzando una señal de auxilio y a veces se asusta y amenaza de forma obscena a los sordos. Intentaré, en cualquier caso, poner fin a todo esto tomando medidas contundentes y tal vez trágicas.

 

            Muy pronto tendrán noticias mías.

 

 

            José Luis Picador Hacha (Co-director del Centro de Enfermedades Imaginarias de Trujillo y Supervisor de Armas Químicas en Irán).

 

 

 

 

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