TRES MUERTES
Estimados Muro y lectores de esta noble página:
No es mi intención en este escrito difamar ni levantar falsos testimonios, pero tengo algo que relatar y considero Internet el último medio de comunicación donde se puede aspirar a una credibilidad que roce el infinito erudito y las cumbras más altas de la sabiduría humana (y no humana).
He estudiado, como catedrático de Física Molecular de la Universidad Mestiza de Lima, las diferentes formas de morir que existen y adonde conduce cada una y pienso que debo compartir mis averiguaciones con el resto de los mortales, porque el deber primordial de todo ser humano, incluso de los peruanos, es aportar nuevas perspectivas a la concepción del mundo.
Pues bien, en primer lugar quiero dejar clara mi profunda creencia en una vida más allá de la muerte. Más bien, debería decir “vidas”, por razones que pasaré a explicar detalladamente en breve. No se basan mis creencias en ninguna religión existente actualmente, pero quiero decir, en aras de la sinceridad mestiza, que yo fui testigo de Jehová antes de hacerme mamón.
Existen tres posibilidades después de la muerte; ésa es, de forma desarrollada, la conclusión de mis investigaciones mortuorias. Son las siguientes:
1) Algunas personas, cuando mueren, se convierten en teléfonos. Sí, tal y como suena. Se reencarnan en teléfonos, algunos fijos, otros inalámbricos y otros móviles. ¿Y por qué razón? Es muy sencillo: después de la muerte, los extraterrestres de Orión que esperan en mitad del Sistema Solar captan a ciertas personas con dotes comunicativas y les convierten en teléfono para que se puedan pasar información entre ellas y así poder criticar a los vivos de forma más activa y eficiente.
2) Otras se convierten en botos de montar a caballo para así poder dirigir secretamente los pasos de aquellos que las usan. Los alienígenas, en su incansable afán por controlar la vida y la mente de los humanos los utilizan, eso creo que quedará lo suficientemente claro como para hacer reaccionar a los finados que lean este artículo.
3) Finalmente, los más desafortunados acceden a un limbo especial donde se quedan viendo eternamente películas de desnudismo protagonizadas por actores secundarios andinos. Ésos constituyen la casta de “olvidados” y “castigados” de los extraterrestres que controlan nuestra vida y nuestra muerte.
Supongo que ya habré, en este punto, entusiasmado a muchos lectores con mis teorías. Dejen que sus corazones se llenen de dicha y de placer, pero sólo les pido que no se dejen dominar por sus emociones y que se concentren en inventar palabras, porque ésa es la única forma de enriquecer el léxico patrio, al contrario de lo que propugnaba el señor Clemente de Diego (ilustre por tantos otros conceptos).
José Clavijo Calabaza, catedrático de Física molecular y estudioso de animales de carroña.
