¿HIJOS DE DIOS?

 

 

Existe la creencia, infundada pero difundida por la Iglesia Adventista, de que todos somos hijos de Dios. Sin embargo, esto no es así, y la misma Biblia lo demuestra, no hay más que leer el libro del Génesis, capítulo 1, versículo 26: “Hagamos un hombre a nuestra imagen y semejanza”. Esta frase, pronunciada por Dios, y al hablar de “nuestra imagen y semejanza” se refería a la suya propia, de Dios, y a la de la Virgen de Guadalupe y a la de Jesús Despojado, que tanto velan por nosotros.

Así pues, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, por lo que si todos somos “hijos de Dios” ¿cómo es que hay tantas diferencias entre los “hombres”? La respuesta a este interrogante es, creo yo, obvia, no todos somos hijos de Dios. Señores, dejemos ya de una vez de hablar tonterías sobre igualdades, y desprestigiemos de una vez los trabajos “científicos” que hablan de falsas evoluciones, de igualdad entre todos, y que reniegan de la fe en Dios Todopoderoso y su hijo Jesucristo, que dio su vida por nosotros.

No existió tal evolución, la prueba contundente e irrevocable es que no se menciona en el Libro Sagrado, La Santa Biblia. Y sí, es cierto que hay “hombres” muy distintos unos de otros. Pero no son hombres creados por Dios. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, así que el hombre debe ser Bello por definición, ¿alguien puede o debe imaginarse a un Dios negro? ¿O peor aún, un Dios judío? No señores, no nos dejemos engañar. Sabemos de sobra el Maligno, el Anticristo, el Innombrable, imita a Dios Todopoderoso, sin embargo, sus malas artes son imperfectas y las copias de las obras divinas que este Repugnante Ser realiza no son más que burdas y defectuosas. Así pues, el Hombre, el Hijo de Dios, no puede ser cualquiera que “parezca”, si es que alguien encuentra un parecido entre un negro y un hombre, humano. No, el Hombre, el Hijo de Dios Todopoderoso y de Jesucristo, que dio su vida por nosotros, no puede ser otro que un Aymara, la raza más bella sobre la faz de la Tierra.

Es más, como prueba irrebatible, irrefutable e inefable, diré que Dios mismo, en su infinita bondad, tuvo a bien el comunicarme a mí, su humilde siervo, la localización exacta del Paraíso en la tierra. El Paraíso, la Madre Patria de todos los Hombres está en Sorata, Bolivia, y la lengua original de la que surgieron todas las demás no fue el Arameo, como los científicos judíos y los masones quieren hacernos creer.

Tampoco son los judíos el pueblo elegido, ya que la Biblia fue en realidad robada y manipulada por ellos. Es conocido que los primeros que llegaron a América no fueron los españoles, ni los vikingos como los nazis afirman, sino que fueron los judíos, que en su afán paranoico llegaron al Paraíso, mataron a muchos de los descendientes de Adán y Eva y robaron las tablillas que contenían los textos revelados, los llevaron de vuelta a Sión y manipularon y alteraron su contenido, haciendo creer a muchos que los judíos son los hijos de Dios.

¿Hasta cuándo esta vergüenza histórica? ¿Hasta cuándo nos seguirán engañando los políticos americanos? ¿Hasta cuándo seguirán los Aymara siendo ignorados? Es justo y necesario que se instaure CUANTO ANTES un Gobierno Mundial Aymara para que el Reino de Dios se instaure en la Tierra y la Paz y la Felicidad reinen por siempre jamás.

Amén.

 

David Cabal Lista (Dr. en Historia Paleoantigua y de los pueblos Mesopotámicos de América Central)

   

 

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