EXPLICACIÓN SIMPLE DE UN
FENÓMENO COMPLEJO
Señor Muro,
En primer lugar, he de aclarar que el siguiente artículo es el fruto de largos años de arduo estudio y trabajo en un campo poco explorado. El aparato matemático necesario para proveer al público con una explicación detallada es demasiado complejo para la mayoría de los lectores, así que intentaré simplificar al máximo mis razonamientos, aún a riesgo de poder ser considerado simplista o populista.
Antes de comenzar, hemos de tener en cuenta que los razonamientos que proceden a continuación no han de ser considerados desde un punto de vista lineal, ya que no están arraigados en una lógica binaria de sujetos y objetos herméticos. Antes, al contrario, aconsejo a mis lectores no subscribirse ni adherirse a la existencia de una ciencia neutra, universal, sino a una experiencia articulada basada en matemáticas no lineales de la escuela de Damarin.
Así pues, comencemos, por lo tanto, por el primer paso, que consistiría en prestar la debida atención al hecho de que la economía de los fluidos –las resistencias operadas sobre los sólidos, por ejemplo– no son más que consideradciones de movimientos solenoidales en planos laminares, es decir de una corriente que privilegia la relación con un eje. De esto se deduce, pues, que es un error común de la ciencia matemática el considerar los puntos–fuente, los puntos–sumidero y los puntos–torbellino como puntos que sólo tienen una relación aproximada con la realidad.
A la vista de estas pruebas, los químicos no pueden aceptar sin más la teoría de Dalton, basada en la representación tridimensional del poliedro euclidiano. Éste es el último de los sentidos en que podemos afirmar que, después de una revolución, los científicos trabajan en un mundo diferente.
Con consecuencia de lo anterior, podríamos, por lo tanto, considerar la cinta de Moebius como la base de una especie de inscripción fundamental en el origen, en el nudo que constituye el sujeto. No en vano, conviene recordar aquí la cita de Lacan: “El eje sintagmático se proyecta sobre el eje paradigmático”, con todas las consecuencias que ello conlleva. La más conocida de estas consecuencias es la que afirma que un toro, una botella de Klein, una superficie entrecruzada, son capaces de recibir un corte de estas características. Y esta diversidad es muy importante, porque explica muchas cosas acerca de la estructura de la enfermedad mental.
El lector atento ya habrá comenzado a suponer parte de las consecuencias de este razonamiento. En este punto del razonamiento, podríamos cometer el error, comprensible, por otro lado, de considerar la posibilidad de introducir un nuevo tipo de intervalo: el intervalo del género luz. Sin embargo, no está de más recordar que el tiempo (duración) y el espacio (extensión) resultan actualmente inconcebibles sin luz (velocidad–límite).
He aquí, pues que la resolución de una controversia es la causa de la representación de la naturaleza y no su consecuencia, no se debe recurrir jamás al resultado final para explicar por qué y cómo se ha dirimido una controversia.
Aquí se nos presenta un nuevo obstáculo en nuestro camino, como los más aventajados habrán comprobado: la mayoría de las dificultades relacionadas con la historia antigua del principio de inercia tienen que ver con la existencia de los dos únicos sistemas de referencia; la solución consiste siempre en añadir un tercer sistema que recoja la información enviada por los otros dos.
Una vez superado este obstáculo, sólo nos quedaría un paso más: una elucidación completa de un solo y mismo objeto puede requirir puntos de vista diversos, que excluyen una descripción única. En realidad, estrictamente hablando, el análisis consciente de cualquier concepto se halla en relación de exclusión con su aplicación inmediata.
Detendré aquí mi razonamiento y dejaré que mis lectores extraigan las conclusiones por ellos mismos, ya que una vez llegados a este punto, sólo resta un paso para alcanzar dichas conclusiones, las cuáles son, como no podía ser de otro modo, univocas y únicas.
Pido disculpas una vez más a aquellos lectores que se puedan haber sentido ofendidos por la simplicidad de mi lenguaje y argumentación. Sin embargo, el deseo de llegar al mayor número de personas es el que me ha hecho utilizar un lenguaje muy populista a costa de una simplificación parcial de los teoremas utilizados. Espero que sepan perdonarme.
Atentamente,
R. McDonald (Catedrático retirado de psicofísica aristotélica en la Universidad de Hamburgo)
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