LA CRUCIFIXIÓN DE CRISTO, ¿UN MONTAJE?

 

Estimados Muro y lectores,

 

            He visto que en esta página se destapan muchos escándalos y estafas de talante internacional, así que he decidido aportar mi granito de arena. Quiero aquí, humildemente, denunciar el mayor montaje de la Historia: La Crucifixión de Cristo.

             Sí, Jesucristo no murió en la cruz, como afirman las religiones cristianas y algunas chamanistas del Asia Central. No. En realidad todo fue un montaje de los romanos para dividir a la poderosa nación Judía. Sí, señores, en la época en que vivió Jesucristo, el Imperio Romano comenzaba a dar muestras de su decadencia que le haría caer poco después a manos del Imperio Austro-Húngaro, pero no quiero desviar el tema.

             En vista de que los Judíos, uno de los pueblos más poderosos de la Antigüedad que llegó a doblegar incluso a Egipto, estaba socavando lenta pero inexorablemente los auténticos cimientos de Roma, no le quedó más remedio al Emperador Justiniano que idear un plan que hiciera que el mundo conocido se volviera en contra de los Judíos.

Así pues, Justiniano, basándose en un antiguo rito Inca que los Judíos habían robado o plagiado en la antigüedad, decidió crear la figura de Jesús, el Hijo de Dios. Para dar más credibilidad al asunto, todo esto según Flavio Josefo, Justiniano se desplazó hasta Constantinopla, antigua Estambul, capital mundial por aquel entonces de los ritos mágicos que más tarde serían transplantados al Caribe, llamándosele Vudú. Así pues, entre tantos magos y profetas Justiniano eligió al más popular de todos Hazel Krizten, y lo mandó a Damasco, segunda ciudad más importante en Israel después de Iskenderun, antigua Aleppo.

Este mago, Hazel, comenzó a difundir las falacias ideadas por los expertos romanos y así consiguió convencer a varios de los Judíos, quienes, junto a varios romanos infiltrados, consiguieron crear una nueva religión falsa. Esta religión incorporaba elementos celtas paganos, como la resurrección, el milagro de los panes y los peces, de la mitología babilónica, o muchos otros ritos extraídos de las provincias romanas de Tracia y Dalmacia, situadas muy cercas de la actual Bolivia.

 Finalmente, para dar mayor énfasis y asegurar el éxito de su misión, los sediciosos romanos prepararon el montaje de la crucifixión, eligiendo a un mísero pedigüeño judío, de gran parecido a Hazel, quien hubo de perecer en la cruz para dar mayor credibilidad a la historia. Pocos días después, Hazel reapareció en público, haciendo creer que había resucitado.

El objetivo último de Justiniano era, como fue dicho anteriormente, el desacreditar la religión Judía, que quedó gravemente desvirtuada después de las manipulaciones realizadas por el tal Jesús y sus secuaces romanos. Esto conllevó la ruptura de la Alianza Judeo-Siria y el comienzo de una persecución a escala mundial de los Judíos. Resta decir sólo que Hazel, como recompensa, pudo retirarse a las Islas Chafarinas, donde vivió durante mucho años disfrutando del benigno clima de la región.

Sé que esto no es muy conocido, pero todo está bien documentado en los escritos de Flavio Josefo, en el segundo libro de la Poética de Aristóteles, el Evangelio Apócrifo de David Koresh, y en mis propias investigaciones basadas en la escritura libre durante la recitación de un mantra abisinio.

Espero que este humilde artículo haga cambiar la concepción que el mundo tiene sobre los Judíos y sobre Jesús. Gracias.

Jesús Janeiro Martínez (Director de la revista inédita Tauromaquia Parapsicológica y diplomado en Bulimia y Acupuntura por la Universidad de Ankara (Jerusalén))

 

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