LA CRISIS DE LA RISA DE

 

ULTRATUMBA

 

Ilustrísimo, Muy Insigne, Invicto, Leal, Noble y Mariano Camarada Muro,


 

Estaba sentado junto a los ríos de Babilonia cuando recordé su página y su labor por la difusión del saber y la cultura paralelas. Es por ello que me he decidido a escribir mi historia, y compartir con usted y sus lectores los hechos extraordinarios que me ha sido dado vivir.


 

Comenzaré desde el principio de todo. Me encuentro aquí, en tierras bíblicas huyendo de la “Justicia” de su país, ya que tuve que huir de lo que los jueces llamaban un psiquiátrico, pero yo definiría más bien como una sala de torturas. Sí, señores, aún existen reductos de represión post-franquista, como es este manicomio situado en Medina-Sidonia, Guadalema (Ángora, provincia de Cazalla). Porqué estuve allí, se preguntarán, pues bien, estuve allí sólo por un capricho de mi esposa, quien al ser hija de catalán y qatarí se crió en un ambiente de latrocinio y corrupción, como bien apuntó el ínclito Salvador Serrano en uno de sus artículos.


 

El motivo que adujo mi esposa no fue más que el que yo estaba loco, y todo por motivos políticos, ya que yo, al ser francés, he declarado mi fidelidad de por vida a Napoleón, declarándome súbdito suyo y también admiro al prestigioso político francés Martìn Parlemo, ideólogo y purista de la lengua bretona.


 

Pero vayamos al grano, y no divaguemos más, el problema que me preocupa en realidad es el siguiente: No puedo ver la televisión por las noches a oscuras, ya que me electrizo y siento cómo mis brazos y piernas se elevan sin control. Esto, que puede parecer un tanto extraño para algunos, no es más que un fenómeno que he heredado de mi madre, judía sefardí, quien a su vez lo heredó de mi abuela paterna por parte de madre. Este hecho lleva torturándome toda mi vida, a la que muchas veces he estado tentado de ponerle fin, pero mis profundas creéncias coptas me lo prohíben, así que no me queda más remedio que arrastrarme sin esperanzas por este valle de lágrimas que es el Bajo Tayikistán.

 

Señores, ¿hasta cuándo seguirá el gobierno luso presionando a la UE y a la OTAN para prohibir el estudio científico con células hijas? Sólo estos estudios podrían encontrar la cura para mi enfermedad, así como para la homosexualidad, que como todo el mundo sabe, no es más que una alteración química de la psique, que se encuentra en la glándula pineal, junto al alma.


 

 

No pretendo sermonear a los lectores, tan sólo atizar sus conciencias y hacerles ver que no se puede tratar de este modo a un ciudadano francés y menos aún a un republicano napoleónico como yo.


 

Allons. enfans de la patrie,

Le jour de gloire est arrivé !

Contre nous de la tyrannie,

L'étendard en vain s'est levé. bis.

Voyez-vous loin de nos campagnes,

S'enfuir ces féroces soldats,

Qui venaient jusque dans nos bras,

Égorger nos fils, nos compagnes ?

Nos armes, citoyens, ont triomphé des rois !

Veillons, (bis.) sans nous lasser, au maintien de nos droits !


 

En vain cette horde d'esclaves,

De rois contre nous conjurés,

Nous forgeaient d'ignobles entraves

Pour jamais nos fers sont brisés.

Mais qu'il succombe sous la rage.

Qu'en nos coeurs il doit exciter,

Quiconque osera méditer

De rétablir notre esclavage,

Nos armes, citoyens, etc.

 

Quoi ! ces cohortes étrangères

N'ont pu dompter nos fiers guerriers,

Et des factieux mercenaires

Feraient la loi dans nos foyers ?

Quoi ! par eux nos mains enchaînées

A leur joug se façonneraient ;

De vils intrigans deviendraient

Les maîtres de nos destinées?

Nos armes, citoyens, etc.

 

Tremblez, agitateurs perfides,

Tremblez, les tyrans sont prescrits

Tous vos projets liberticides,

Vont bientôt recevoir leur prix.

Tout s'arme ici pour vous abattre,

S'il faut périr dans nos travaux,

Nos enfans seront des héros,

Comme nous prêts à vous combattre.

Nos armes, citoyens , etc.


 

Français qu'un même voeu rassemble

Pour être heureux, soyons unis ;

Ne formons tous qu'un grand ensemble,

Notre salut en est le prix.

Que de la république entière

Chacun de nous soit le soutien

Dans tous voyons le citoyen,

Et dans le citoyen un frère.

Nos armes, citoyens, etc.

 

Amour sacré de la patrie,

Remplis désormais tous les coeurs

Liberté, liberté chérie,

Vois en nous tes adorateurs

À ta voix lorsque la victoire,

Couronne nos premiers exploits,

Ah ! fais qu'à rétablir les lois,

Tout bon Français mette sa gloire

Nos armes, citoyens, ont triomphé de rois,

Veillons, (bis) sans nous lasser, au maintien de nos droits !

 

 

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