CIRILO Y METODIO, DOS
HERMANOS PARA EL MISTERIO
Los hermanos Cirilo y Metodio
Quien más y quien menos, todos estamos familiarizados con el famoso alfabeto cirílico, atribuido a Cirilo. Sin embargo, no todo el mundo sabe que en realidad los hermanos Cirilo y Metodio en realidad no inventaron el alfabeto cirílico, sino el glagolítico. Ahora bien, ¿cuál es el origen de este alfabeto? Según la historiografía oficial Cirilo inventó dicho alfabeto a petición de Miguel III el Beodo. Dicho alfabeto se utilizó para transcribir las lenguas eslavas, y se basó en parte en el alfabeto griego.
Sin embargo, la pregunta que surge de forma natural es: ¿era realmente necesario crear un nuevo alfabeto? Es cierto que el alfabeto latino no se amoldaba plenamente a los sonidos de las lenguas eslavas, pero no olvidemos que no todas las lenguas eslavas utilizan el cirílico. El ruso, macedonio o bosnio, por ejemplo, usan el cirilíco, sin embargo, el polaco, checo o eslovaco utilizan el latino con modificaciones. ¿Por qué esta diferencia? Si realmente era necesario un nuevo alfabeto para ese tipo de lenguas, ¿por qué no fue adoptado por todas ellas? Como se ve, hay piezas que no encajan, algo falta, pues.
Vayamos un poco más lejos, tengamos en cuenta que los países que utilizan el alfabeto cirílico (derivado del glagolítico) son de confesión ortodoxa, mientras que los que utilizan el latino, de confesión católica. Todo apunta a una relación entre sistema de escritura y modo de comunicarse con fuerzas superiores. ¿Estará aquí la clave?
Como se dijo anteriormente el glagolítico se basó, en parte, en el alfabeto griego. Como algunos de los más afamados ufólogos lingüistas, como el mexicano Juan Leal, parece ser que el alfabeto griego deriva del micénico, civilización esta de la que se sospecha que mantenía contactos con extraterrestres. ¿Podría ser el alfabeto micénico el mismo utilizado por los extraterrestres? En tal caso, el alfabeto griego habría surgido por la corrupción del original extraterrestre, adoptado por los micénicos. Algunos arqueólogos destacan la relación evidente entre los pueblos eslavos y los micénicos, llegando algunos a considerar a los primeros como herederos de los segundos. ¿Serían también los eslavos los herederos de las relaciones extraterrestres?
Si esta hipótesis fuera cierta, podríamos inferir que el encargo que realizó Miguel III a Cirilo no fue el de “crear” un alfabeto para las lenguas eslavas, sino el de recuperar el alfabeto original extraterrestre. Esto respondería algunas de las incógnitas, sin embargo, queda sin respuesta el porqué de la adopción del alfabeto glagolítico por algunos pueblos eslavos y no por otros. Pues bien, como se dijo antes, existe una diferencia religiosa, según algunos teólogos la súbita aparición de la rama ortodoxa del cristianismo podría deberse al recibimiento o recepción de un nuevo mensaje de origen “divino”. Podríamos asumir que dicho mensaje, más que divino, fuera de procedencia no humana, ¿tal vez extraterrestre? En ese caso ¿sería tal vez la religión ortodoxa la poseedora de la famosa Arca de la Alianza o de algún artefacto similar que permitiera o permitiese ponerse en contacto con los extraterrestres? No son preguntas éstas de fácil respuesta. Todas las evidencias parecen apuntar hacia la misma hipótesis, pero mientras el Patriarcado de Constantinopla no se decida a contar todo lo que sabe, siempre existirá una sombra de duda sobre este tema.
Finalmente, queda explicar la diferencia entre el alfabeto glagolítico y el cirílico. El mismo Juan Leal, mencionado anteriormente, apunta a la posibilidad de la existencia de errores en las valoraciones hechas por Cirilo, por lo que fue necesario hacer correcciones posteriores, que dieron lugar al alfabeto cirílico. Otros lingüistas, no menos afamados, como el finlandés Mika Loperainen, apuntan a la posibilidad de que el cirílico sea el fruto de una nueva corrupción del alfabeto original, aunque esta hipótesis no descarta que el glagolítico contuviera errores, como afirma Leal.
Como puede verse se trata de un tema espinoso y que presenta grandes dificultades, ya que un estudio serio y profundo del tema requiere conocimientos lingüísticos, históricos, arqueológicos, religiosos, y ufológicos, cuando menos. En fin, animamos a los lectores interesados a seguir profundizando en este siempre interesante tema que tanto tiene que decir sobre la presencia extraterrestre en la Tierra.
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