CERVANTES, UN UFÓLOGO EN EL
SIGLO DE ORO ESPAÑOL
La idea central de este artículo surgió durante mi estancia en un sanatorio en Davao (Suiza) debido a ciertas dolencias respiratorias que padecía por aquel entonces debido a haber respirado ciertos gases en el transcurso de un experimento científico. Para hacer más llevadera mi estancia en aquel sanatorio me llevé ciertos informes para ir leyéndolos mientras tanto, y aligerar un poco la tarea cuando me reincorporara al trabajo una vez me recuperase.
Uno de los informes que me llevé contenía información relevante a ciertos estudios sobre ufologías y fenómenos OVNI que habían tenido lugar durante el Medioevo y el Renacimiento. Los más fiables y precisos eran los escritos por especialistas árabes. El informe mencionaba, de pasada, la posibilidad de que Cervantes, el escrito español, hubiera entrado en contacto no sólo con los escritos, lo cual era evidente, como demostraban los estudios estilísticos y estilográficos, sino que también con algunos de dichos ufólogos árabes. Es de todos sabido que, por los motivos que todos pueden imaginar, las religiones cristianas han impuesto serias censuras y restricciones a los estudios ufológicos. Es por ello que durante los siglos XV y XVI los judíos y especialmente los árabes, fueran los impulsores de dicha ciencia.
Pues bien, como sin duda sabréis, Cervantes era muy aficionado a la ufología, a pesar de ser cristiano. Sin embargo, cometió la imprudencia de publicar, bajo pseudónimo, ciertos escritos relativos al tema. La Inquisición comenzó inmediatamente una investigación, y aunque no tomó medidas severas contra él (la pena de muerte bajo acusación de brujería (brujería, un eufemismo como otro cualquiera) era la habitual) sí que quemó todos sus escritos y lanzó una campaña de difamación contra él acusándole de estar loco. ¿Les suena?
Una vez me restablecí y tuve pleno acceso a los archivos de nuevo, continué mi investigación, la cual confirmó mis sospechas. Al parecer, Cervantes tenía preparado un escrito llamado a ser definitivo sobre el tema, que pereció, en parte, en la quema de documentos que organizó la Inquisición. Lógicamente, Cervantes no se atrevió a publicar dicha obra, así que decidió publicarla bajo otra forma. En efecto, El Quijote no es más que una roman à clef. Al parecer, esta interpretación de la inmortal obra cervantina, contiene la experiencia propia de Cervantes, encarnado en la figura de Don Quijote, quien es tachado de loco por sus vecinos, y se ve incapaz de hacer comprender a la gente que hay seres no–humanos entre nosotros. Es de todos conocidos el episodio de los molinos de viento, el cual simbolizaría, de acuerdo siempre a esta interpretación, la impotencia del hombre solo frente al aparato gubernamental con su censura, la cual es capaz de transformar gigantes en molinos de viento. La famosa ínsula tantas veces prometida por Quijote a Sancho podría tratarse de un planeta o de una nave espacial, sobre este punto hay diversas interpretaciones. El episodio de la quema de libros de caballería organizada por el cura nos remite inmediatamente a la quema de libros sobre ufología (el paralelismo ufología/caballería es constante en la obra) por parte de la inquisición. La muerte al final de la novela de Quijote simbolizaría la muerte de toda esperanza de dar a conocer la verdad a sus semejantes por parte de Cervantes.
Esta interpretación es sistemáticamente ignorada por parte de los filólogos “ortodoxos” a pesar de la existencia de numerosas pruebas que avalan su veracidad. A parecer, la censura oficial es tan fuerte que incluso cerca de 400 años después de su muerte, sigue manteniendo el auténtico significado obra de Cervantes en la sombra.
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