ELOGIO DE CATALUÑA
Estimado correligionario Muro:
me llamo Don Josep Lluís Permanyer Favà, pero mi nombre no tiene importancia. Soy miembro de una antigua familia catalana y me siento orgulloso de ello. Como puede comprobar, no soy un andaluz analfabeto ni un madrileño castizo y chabacano, simplemente un catalán, pero creo que eso ya se me nota… La verdad es que me siento henchido de orgullo cada vez que hablo de mis orígenes no españoles, no lo puedo remediar.
El motivo de mi misiva, aparte del de hacer saber a todo el mundo que soy catalán de limpio linaje, tiene que ver con la astrología. Como buen catalán, tengo un nivel de inteligencia muy superior al de los españoles, que históricamente han sido más marroquíes que europeos. Además, tengo el Diploma de Astrólogo Gerundense, título que sólo se concede cada ciertos años y muy selectas mentes privilegiadas que hayan hecho importantes descubrimientos en la materia. Sin embargo, mis descubrimientos, aunque estrechamente ligados a la astrología, tienen más que ver con Cataluña como nación independiente y como unidad lingüística e intelectual.
En primer lugar, quiero dejar claras las fronteras de Catalunya. Como ustedes bien saben, los Països Catalans engloban no sólo lo que los españoles, con su arrogancia represora, denominan Comunidad Autónoma, sino también la Cataluña Norte (alrededor de la zona de Perpiñán), la Comunidad Valenciana (cuya lengua es sólo un pálido reflejo de la noble lengua catalana), las Islas Baleares, la Franja de Poniente (parte de Aragón), Andorra y parte de Cerdeña.
Dicho esto, quiero dar a conocer algunas revelaciones que de seguro harán temblar algunos corazones en Madrid (lugar de chabacanería continua de la España pepera y sociata) y en Sevilla (donde el 100% de los ciudadanos están las 24 horas del día tocando las palmas y de cachondeo). “Catalonia is not Spain”. Creo que esto está claro, pero entonces, ¿qué es? Obviamente, algo mucho mejor y más antiguo, más culto y refinado y, qué duda cabe, más catalán.
Pero, ¿dónde se sitúan los orígenes de los Països Catalans? Según mis investigaciones astrológico-etnológicas debemos remontarnos a la no tan legendaria Edad de Oro, cuando los hombres eran felices, los ríos eran de miel y leche y los árboles daban como fruto chorizos y jamones. La zona del Mediterráneo donde se debe situar ese momento de felicidad y perfección no es otra que la franja comprendida entre Ulldecona y Palamós. Y allí, en esa época de felicidad sin medida, ja es parlava català.
Qué gozo y qué aire de perfección se debió respirar entonces. Pero, qué gloria y qué amplias conquistas logramos asimismo. Los protocatalanes no se quedaron allí, sino que surcaron los mares y poblaron lo que hoy se conoce como Connecticut (¿es que a nadie se le ha ocurrido pensar que esa palabra se deriva de “desconegut” y luego de “conegut”?). Fundaron mil islas y mil volcanes y después pusieron el germen necesario para el levantamiento del Imperio Romano, desmitificando yo de este modo que Rómulo y Remo lo fundaran, sino dos catalanes de Reus llamados “Roger i Rosselló”.
A lo largo de los siglos posteriores, el Imperio Catalán (no Romano) se extendió por la Cuenca Mediterránea y logró innumerables conquistas, que así engordaron la leyenda de las glorias catalanas de las que tanto se ha oído hablar y que tan ciertas son. Sólo, como prueba, hay que ver la situación de Cataluña como nación hoy en día y cómo tiene sometida a España, esa enemiga del mundo, y a los demás pueblos menores que habitan Europa, cuyo nombre debería cambiarse por el de Gran Cataluña.
Mi modestia me impide hacer demandas y propuestas que superen lo que mi PAÍS merece, así que creo haber sido comedido y haberme ajustado a la realidad histórica del mundo y no haber ofendido a nadie, porque Cataluña debe brillar con la luz de su propia grandeza y de sus grandes logros territoriales y culturales.
¡Visca Catalunya!
Don Josep Lluís Permanyer Favà, catalanista y astrólogo del Consell Català De Vigilància Antiespanyola.
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