Voz nº 2

Voz núm. 2. Febrer 2005

Voz nº 2. Febrero 2005

 

El final de un modelo productivo en Alicante y provincia

Por un trabajador de Elda

La industria manufacturera de la provincia de Alicante, como son el juguete, calzado, marroquinería, mármol, textil, etc., etc., etc., ha entrado en una crisis sin precedentes, pues ya no se trata de aquello de "una temporada floja", si no que estamos ante una crisis realmente aguda: una contracción que cada vez se irá acentuando más. Y todo ello se debe principalmente a que nuestros queridos empresarios han sido subvencionados por los poderes públicos para que puedan trasladar nuestras industrias a los países que tienen la mano de obra más barata.

La crisis se acentuará mucho más desde la retirada, a principios de este año, de las cuotas a la importación de productos procedentes del exterior de la Unión Europea (según las cuales, dichas importaciones no podían superar un determinado porcentaje), dando paso al más libre mercado.

Así, ha habido una gran inundación de productos procedentes especialmente de Asia, donde frecuentemente los trabajadores/as trabajan una media 18 horas diarias, con cinco minutos para ir al aseo, tienen prohibido hablar con los compañeros/as, tienen un tiempo marcado para terminar el producto, no tienen Seguridad Social ni seguro de desempleo, no descansan más que un día al mes y cobran alrededor de 70 euros al mes.

En muchos de estos lugares, cuando hay alguna revuelta o manifestación por las condiciones de trabajo, a menudo retienen a los trabajadores el salario de dos o tres meses y, cuando éstos piden que se les paguen, son despedidos, detenidos y encerrados en la cárcel durante dos años. Así sucede en las Zonas Especiales de China, por ejemplo, y de esta manera el gobierno da ejemplo a los trabajadores y, a la vez, demuestra a los inversores extranjeros que allí no van a tener revueltas ni huelgas.

Mientras que en España los precios de la alimentación, electrodomésticos, vivienda, gasolina, etc. se están equiparando a los de Europa, en cuanto a salarios y condiciones de trabajo (la mayoría de trabajadores de nuestra zona no tiene contrato y trabaja en cuartuchos sin ventilación ni condiciones higiénicas) nos estamos acercando a países como China.

Desde la Asamblea de Trabajadores del Vinalopó, proponemos a los partidos políticos y a las centrales sindicales (CCOO, UGT, etc.) estar presentes en todas las mesas y foros que se creen para la defensa de nuestra industria y de sus trabajadores, para presentar medidas como:

  • Que se impida la importación de productos fabricados en países donde no hay libertad de expresión y las condiciones de trabajo son abusivas hasta el punto de convertir a sus trabajadores en meros esclavos.

  • Un salario social para todos los trabajadores/as, hayan cotizado o no, cuando se queden en el paro y hasta que encuentren un nuevo trabajo.

  • La creación de industrias alternativas en aquellas zonas donde la pérdida de puestos de trabajo sea alarmante.

  • Que las comercializadoras sean las responsables últimas en el caso de que algunas de las empresas que trabajen para ellas cierre, dejando a los trabajadores sin cobertura de desempleo.

  • Que los Ayuntamientos creen unas comercializadoras que diseñen el producto y lo comercialicen, dando los pedidos luego a empresas que cumplan con todas las normas que marque la ley y tengan a todos los trabajadores dados de alta en la Seguridad Social.

  • Que no sólo se invierta dinero de la Unión Europea para que los fabricantes expongan en ferias, sino que se utilice también en dar cobertura a los desempleados/as, pues son estos últimos los que verdaderamente sufren las crisis.

  • Que los cursillos que se dé a los trabajadores para su reciclaje sirvan para encontrar un trabajo y no, como hasta ahora, para llenar los bolsillos de quienes los imparten.

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