Movimiento para la Unidad del Pueblo

(MUP)

 

 

 

Diario La Verdad

La mitad de la mano de obra del sector del calzado trabaja en la econom�a sumergida

La producci�n 'oculta' ronda el 50% del total, seg�n un estudio de cuatro profesores de la UA El incumplimiento de las regulaciones legales es la norma en las empresas 'clandestinas'

GASPAR MACI�/ELCHE

La econom�a sumergida del calzado empleaba en Elche entre los a�os 2003 y 2004 a unas 8.874 personas, seg�n los resultados de la investigaci�n realizada por cuatro profesores de la Universidad de Alicante. De esta cantidad, 7.332 son mujeres aparadoras y trabajadoras a domicilio y 1.542 hombres, en su mayor�a cortadores.

Estos datos, los primeros que cuantifican el impacto laboral de la econom�a sumergida, ponen al descubierto que �hay m�s personas trabajando en r�gimen oculto fuera de las f�bricas legalmente establecidas que las que est�n inscritas como trabajadores del sector� en Elche, que eran en el 2003 un total de 8.238 empleados declarados seg�n el Sistema de An�lisis y Balances Espa�ol (SABI). Es decir, el 52% de la mano de obra que utilizaba en ese momento el sector se encontraba en r�gimen que los autores del informe denominan de �total ocultamiento�.

Los autores, a ra�z de los datos recabados, estiman que la econom�a sumergida -empresas y talleres ilegales y trabajadores a domicilio no regularizados- supone algo m�s del 35% del valor de la producci�n total en el calzado ilicitano. Aunque si se toman en consideraci�n �el conjunto de irregularidades, inadvertidas por admitidas, que se dan en el interior de las propias f�bricas legales (trabajo oculto o contratos rotatorios)�, el valor de lo producido en condiciones de ocultamiento �podr�a aproximarse al 50%�. El clandestinaje supondr�a una reducci�n de alrededor del 10-15% del coste del trabajo.

Con el fin de conocer la situaci�n general del sector del calzado en las comarcas del Vinalop�, el alcance de la econom�a sumergida, las condiciones laborales de los trabajadores y especialmente de las mujeres, los ayuntamientos de Elche y Petrer, junto con el Instituto de Desarrollo de Elda (Idelsa) pusieron en marcha un estudio dentro del proyecto europeo Advise. La investigaci�n, realizada durante los dos �ltimos a�os por un equipo multidisciplinar integrado por Josep Antoni Ybarra, Bego�a San Miguel, Jorge Hurtado y Mar�a Jes�s Santa Mar�a, acaba de publicarse bajo el t�tulo El calzado en el Vinalop�, entre la continuidad y la ruptura (Estudio sobre la econom�a y trabajo en el sector).

Una de las m�s destacables aportaciones de este estudio es precisamente el hecho de incluir la que tal vez constituye la aproximaci�n m�s cient�fica y detallada realizada hasta ahora a la econom�a sumergida en el sector Una actividad oculta, como prefieren denominarla los autores, que �ha sido y es, tal vez de forma decisiva en las �ltimas d�cadas, uno de los pilares en las que descansa el sector� y una de las v�as por las que ha apostado el calzado en la provincia y en Espa�a para hacer frente a los retos de la globalizaci�n.

Los autores, a trav�s de los datos recabados durante su investigaci�n, se�alan que �las estrategias de ocultamiento son bastante diferentes� en los dos espacios estudiados, Elche y Elda-Petrer. Cabe hablar, por lo tanto, de un tipo de clandestinaje genuinamente ilicitano.

Externalizaci�n

En el caso de Elche, la industria del calzado tend�a inicialmente a integrar verticalmente todas las fases del proceso productivo en el interior de las f�bricas. Algunas inclu�an incluso la elaboraci�n de componentes como suelas, pieles, hormas y productos qu�micos, alcanzando. Con el tiempo, sin embargo, este modelo fue dando paso, en los a�os sesenta, a la externalizaci�n de los componentes, y en los ochenta, a la descentralizaci�n de buena parte del proceso de fabricaci�n, sobre todo cortado y aparado. Todo ello dio paso a una reducci�n del tama�o de las unidades productivas y a una fragmentaci�n del proceso.

En Elche, seg�n los autores del exhaustivo informe, �pr�cticamente no existen empresas de calzado que mantengan el proceso de cortado y aparado, con car�cter permanente, en su interior�. Se abastecen de talleres externos especializados, aut�nomos, aparadoras a domicilio y parados aparentes, �que raramente tienen v�nculos formales laborales o mercantiles con las empresas para las que trabajan con regularidad�.

Se crea as� una dependencia meramente funcional �y s�lo en algunos casos de car�cter mercantil, pero no laboral ni legal� entre las empresas de calzado y las unidades descentralizadas. La norma es que tan solo existe en las f�bricas legales una peque�a secci�n de cortado y aparado que se ocupa de las �faltas y muestras� y que controlan el trabajo exterior. El estudio estima que �m�s del 80% de la fuerza de trabajo dedicada a tareas de cortado y aparado trabaja en condiciones sumergidas�.

La mayor parte lo hace a trav�s de una relaci�n puramente mercantil, en la que una abundante oferta individualizada de mano de obra ha optado por trabajar de forma irregular por diversos motivos: estar en paro y no disponer de otra opci�n, salario secundario, uso m�s flexible del tiempo, etc.

El resto se integra en una �densa red de talleres y f�bricas organizadas pero invisibles, cuyo rasgo com�n es el incumplimiento de las regulaciones legales� de dichas actividades. Todo este �archipi�lago flexible de la informalidad� se articula en torno a unos intermediarios, empresarios a su vez sumergidos y nacidos del proceso de descentralizaci�n, �que canalizan el trabajo que anteriormente se realizaba en las f�bricas legales hacia el exterior, y estructuran las la fuerza de trabajo externa en condiciones de una creciente precariedad�.

Trabajadores en situaci�n de eventualidad permanente

G. M. V./ELCHE

Las pr�cticas de ocultamiento en la actividad de la industria ilicitana del calzado conforman, seg�n los autores del estudio, �una cultura que ha acabado mostr�ndose tan permisiva con la informalidad que �sta, en ves de constituir una anomal�a o excepci�n, bien parece ser la pauta, conforme a una verdadera inversi�n de perspectivas�.

Existen empresas en las que se cumple todo el proceso productivo, pero que est�n �enteramente sumergidas, fantasmas sin existencia legal, como los propios trabajadores que se ocupan en ellas�.

La forma m�s generalizada de clandestinaje es, seg�n los autores, los trabajos a domicilio a en talleres, en los que se realiza el 70% del cortado y cerca del 75% del aparado.

Otra forma de ocultamiento que se da en el calzado ilicitano, en concreto en empresas legalizadas, es la no declaraci�n de las horas extra trabajadas y generalizaci�n de nuevas formas de contrataci�n que, �forzando las modalidades� legales, permiten �hacer un uso fraudulento de las mismas�. Es el caso de los contratos rotarios, por el que un determinado monto de contratos eventuales �se redistribuyen entre los trabajadores, que los disfrutan individualmente durante el tiempo que la legislaci�n admite, y que es traspasado a otro trabajador transcurridos siete meses, mientras el anterior contin�a realizando las mismas funciones en el mismo lugar de trabajo en situaci�n formal de paro�.

Y para evitar la obligatoriedad de proporcionar al trabajador un contrato indefinido, se crea una estructura empresarial en red, �un grupo de empresas -algunas de ellas puramente nominales entre las que rotan duraderamente los trabajadores temporales, sin conocer incluso para qu� empresa trabajan�, aunque permanezca en el mismo lugar f�sico y con las mismas funciones.  

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