Movimiento para la Unidad del Pueblo

(MUP)

 

 

 

La Verdad, 19/05/2005

Los gerentes imputados en la par�lisis del calzado dicen que eran testaferros

Afirman que no conoc�an a los afectados y que ignoraban si la cola era t�xica. Salud Laboral ratifica que se sancion� a la empresa por incumplir la normativa

G. MART�N

La vista oral celebrada ayer en el juzgado de lo Penal 1 por el caso de la par�lisis del calzado escenific� sin fisuras todos los defectos y carencias que el sector ha desarrollado durante d�cadas. La econom�a sumergida, la falta de seguridad en el trabajo y la indefinici�n sobre la propiedad de las empresas quedaron plasmados.

De hecho, los dos imputados por un delito contra la seguridad de los trabajadores - las v�ctimas son el matrimonio formado por Pilar Garrig�s y Jos� Mar�a de Hita, ambos afectados por una polineuropat�a sensitiva motora axona desmielinizante- aseguraron que, pese a aparecer como gerentes de la f�brica de calzado Manufactura Lozamed y de la industria de productos adhesivos Inadyp S. L., nada ten�an que ver con la direcci�n de ambas empresas. La gerente de Lozamed, Eva M. L., afirm� que era una simple trabajadora, que �estaba de comod�n en la f�brica�, que la �pusieron de gerente�, pero que �no ten�a facultad de decisi�n�. Insisti� en que no se la indemniz� por ser testaferro y dijo claramente que se le hab�a enga�ado.

Su hom�logo de Inadyp, Gaspar M. N. M, cogi� la misma senda. Explic� que es socio de la industria, que fue gerente al principio de la empresa pero que actualmente s�lo se ocupa de su negocio, cuyas dependencias se encuentran en frente de Inadyp. Ambos aseguraron no conocer a los dos afectados.Se les pregunt� por parte del fiscal y de la abogada de la acusaci�n particular por qu� no informaron de estas circunstancias al juzgado los cuatro a�os de instrucci�n. Contestaron que nadie les dijo nada.

Teniendo en cuenta que Jos� Mar�a y Pilar solicitan una indemnizaci�n de 556.920 euros por las secuelas que padecen por haber trabajado con una cola que conten�a un agente t�xico, el N-Hexano, en su domicilio sin que se les avisara del peligro de su manipulaci�n ni de las medidas preventivas a adoptar, resulta problem�tico que se descubra ahora que los gerentes de ambas empresas eran hombres de paja.

Cola espesa

Pilar Garrig�s empez� a trabajar para Lozamed en octubre de 999. Daba de cola a cortes de zapatos, en el que pegaba un forro, en su casa, a la que un repartidor le llevaba la faena y los botes de cola. Hasta el mes de marzo, fecha en que su marido, en el paro, decidi� ayudar a su mujer con el benepl�cito de la empresa, Pilar realizaba muy poca faena. Seg�n explic� la pareja, a los cuatro d�as de utilizar la cola, Jos� Mar�a empez� a sentirse mal. Ten�a nauseas y mal estar general que achac� a �una gripe�. Las cosas fueron empeorando hasta que a mediados de abril, se qued� paralizado e ingres� en el hospital donde estuvo tres semanas y sali� en silla de ruedas.

Volvi� a ingresar en julio, fecha en que su mujer empez� a sentirse mal y tambi�n fue atendida en el centro sanitario. Durante semanas no se supo lo que padec�an ambos. Finalmente, los m�dicos del hospital ilicitano les diagnosticaron a ambos la enfermedad conocida como par�lisis del calzado.

Ayer, los dos coincidieron en se�alar que los s�ntomas de Jos� Mar�a se iniciaron cuando �trajeron una cola muy espesa�. La devolvieron y se les entregaron otros botes �con un pegamento mucho m�s l�quido�. En estos momentos murieron tambi�n unos 40 canarios que ten�a el matrimonio en su casa. �Se les secaron las patas y fallecieron�.

Fue entonces cuando Pilar sospech� de la cola y llam� al tel�fono de toxicolog�a �que ven�a impreso en la tapa del bote de cola�, �nica informaci�n escrita adem�s del n�mero 1304 y del nombre de la empresa.

Tanto Lozamed como Inadyp declinan cualquier responsabilidad por la afecci�n de los denunciantes. Aseguran que todo estaba en regla. Sin embargo, los dos t�cnicos del Gabinete de Salud Laboral de la conselleria dijeron ayer en el juicio todo lo contrario. Afirmaron que la empresa fabricante del adhesivo �no cumpl�a con las normas de etiquetado�, normas que databan de 1993 y 1995, y que, por tanto, no se avisaba de la toxicidad del producto.

Adem�s, el inspector de Trabajo que depuso en el juicio ratific� tambi�n su primera declaraci�n. Dijo que fue a inspeccionar la casa de los afectados y que �sta no cumpl�a las medidas que se deben de observar cuando se trabaja con este tipo de productos. Sin embargo, representantes de ambas empresas visitaron la misma vivienda tras caer enferma la pareja y asegur� que la vivienda era totalmente adecuada. 

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