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Ante
el 20-F: �C�mo nos afecta la Constituci�n Europea?
Durante
las �ltimas semanas, el Gobierno nos ha bombardeado con una campa�a
(pagada por todos) dedicada a recitar unas pocas frases muy bonitas de la
�Constituci�n� Europea. Pero, �nos han explicado c�mo afectar� la
Constituci�n Europea a nuestro bolsillo? �Y al calzado? Pues bien, sobre
eso que no nos han explicado es sobre lo que tenemos un refer�ndum
que no es vinculante, es decir, que no decidir� nada (porque ya est�
todo decidido), el pr�ximo d�a 20.
Antes
que nada, hay que saber que esta �Constituci�n� es casi imposible
de modificar: para ello se necesitar�a el acuerdo un�nime de los 25
pa�ses, lo cual es dificil�simo de lograr. As� pues, no podemos esperar
que, en un futuro, se pueda mejorar el texto, como dicen algunos.
En
segundo lugar, debemos recordar que el Parlamento Europeo, el que
elegimos los ciudadanos (aunque la mitad no vote, como pas� en 2004), no
tiene la iniciativa para elaborar las leyes, sino que asiste como un
mero espectador (�Se�or, s�, se�or� a lo que dicte la famosa Comisi�n:
un �gobierno� que no elegimos nosotros, pero que es quien
dise�a y ejecuta las decisiones en la Uni�n Europea. As� pues, aquellos
a quienes votamos en Europa son s�lo comparsas. De esta manera, a grandes
rasgos, es como se deciden las cosas en la Uni�n Europea (UE). Veamos
qu� piensan hacer estos se�ores con nuestra econom�a.
Para
empezar, es en la pol�tica econ�mica (junto a la militar) en la
que m�s se insiste en que todos los pa�ses de la UE deben estar
coordinados y seguir una misma l�nea. �Qui�n elabora esa
pol�tica econ�mica com�n? La Comisi�n, naturalmente, porque poco les
importa nuestra opini�n. �Qu� principios seguir� esa pol�tica
econ�mica? Fundamentalmente, el de �una econom�a de mercado abierta y
de libre competencia�, que debe tener como �objetivo primordial� la
estabilidad de precios y unas finanzas p�blicas �saneadas� (art�culos
III.177-179); adem�s, la Constituci�n dice que los Estados deben evitar
�d�ficit p�blicos excesivos� (art. III.184). Esto significa que lo
principal, para estos se�ores, es poder comprar y vender libremente
dentro de la UE (y, como bien sabemos en el caso del calzado, tambi�n
entre la UE y el exterior a partir de este a�o). Pero, adem�s, cuando se
insiste tanto en la estabilidad de los precios no es para proteger el
nivel adquisitivo de los trabajadores: significa que no deben aumentar
los salarios, que como sabemos son siempre a quienes se echa la culpa
de las crisis econ�micas. De hecho, la Constituci�n no dice que todos
tengamos derecho a un trabajo, sino �a trabajar� (art. II.75): �otra
cosa es que podamos encontrar un empleo! En cuanto a las finanzas
p�blicas �saneadas�, denota que lo que les preocupa a los responsables
de la UE es que los Estados no gasten mucho en los servicios p�blicos (sanidad,
ense�anza, ferrocarriles...), ya que lo que pretenden es que esos
servicios queden en manos de las empresas privadas. Por eso no hablan de
servicios p�blicos, sino de �servicios de inter�s econ�mico general�,
y hablan de proteger la salud pero no de garantizar una sanidad p�blica y
gratuita. (arts. II.95-96). En definitiva, una pol�tica neoliberal,
al estilo de Bush.
Sobre
la industria en concreto, conviene saber que la Constituci�n
prohibir� las ayudas a cualquier sector productivo, con lo que se impide
la posibilidad de que el Estado asegure la supervivencia de actividades
como los astilleros o el calzado: a los bur�cratas no les suele afectar
la crisis (art. III.167). Pero �ojo!, s� se permiten las ayudas a
ciertas zonas de Alemania: en la UE hay pa�ses y pa�ses.
Pero,
�qu� pasar� con todos los trabajadores que vayan a la calle? La
Constituci�n garantiza una �protecci�n� (art. II.90) si el despido es
injustificado, pero la indemnizaci�n ya queda en el aire, porque ni la
pol�tica social ni la laboral ser�n �nicas para toda la UE. As�
pues, que nadie piense que a partir de ahora tendremos los mismos
derechos sociales que los alemanes: la Constituci�n es para las
mercanc�as, no para los trabajadores. De hecho, el texto dice que se
pretende alcanzar �un nivel elevado de empleo�, pero no garantiza que
sea de calidad; y, desde luego, la mano de obra tendr� que ser
�adaptable� a los cambios (arts. III.203 y 205). En cualquier caso, se
dice claramente que la pol�tica de empleo se someter� a los principios
de la pol�tica econ�mica (art. III.206): nuestro empleo se subordinar�,
pues, a las conveniencias de los empresarios.
Esto
es, a grandes rasgos, lo que votaremos el d�a 20. A nosotros nos toca
decidir si dejamos que sigan empeorando nuestras condiciones de vida, o si
pasamos a defender nuestros derechos dici�ndoles lo que pensamos de sus
proyectos. Desde el MUP, desde luego, seguiremos diciendo que NO.
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