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Movimiento para la Unidad del Pueblo (MUP)
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IV Encuentro Republicano. Nuestra oportunidad y nuestra responsabilidad Plataforma Ciudadana de Cantabria por la III Rep�blica Es inevitable que la transformaci�n de las consignas republicanas, minoritarias hasta hace poco, en reivindicaciones masivas dentro de las izquierdas, traiga consigo desacuerdos y diferentes enfoques, resultado de la pluralidad y variedad de componentes de ese gran movimiento republicano, pluralidad y variedad que es desde siempre patrimonio de las fuerzas progresistas y de izquierdas, como plurales y variadas son las clases populares a las que representan. Enfoques y alternativas divergentes que son casi siempre producto de puntos de vista honrados y sinceros, y casi siempre orientados al refuerzo y al triunfo de ese movimiento republicano que en un brev�simo periodo ha tomado una fuerza inusitada, para preocupaci�n del r�gimen y de los mon�rquicos de toda ralea, de derecha y de "izquierda". Somos realmente afortunados los participantes en ese movimiento, porque estamos asistiendo actualmente a la confluencia de condiciones hist�ricas que se complementan y se refuerzan entre si. Por un lado, la revitalizaci�n de movimientos populares, con algunas puntuales movilizaciones gigantescas en determinados momentos, ha evidenciado ante mucha gente la falsedad de esto que llaman "democracia", la trampa de un bipartidismo olig�rquico borb�nico, algo "dej� vu" hace muchos decenios, con un renovado inter�s en los j�venes por saber cual fue el origen de esta monarqu�a, con la consiguiente extremada repugnancia que produce saberlo. Y por otro lado tenemos la inmensa fortuna de que la reivindicaci�n de la III Rep�blica no es un intento de recuperaci�n de ilusiones, sino que coincide con las necesidades reales y cotidianas de la mayor�a del pueblo, de un pueblo que siempre ha sido republicano, de unas clases trabajadoras para las que la Rep�blica en Espa�a siempre ha sido expresi�n pol�tica de necesidades sociales, expresi�n de progreso, y no un "r�gimen" mas o menos bonito y de relumbr�n. Resulta, afortunadamente para nosotros, que la exigencia de "III Rep�blica, ya" encaja como un guante con la lucha por la paz, contraria a los intereses del imperialismo y de las grandes empresas espa�olas que consiguen favores a cambio del env�o de soldados y mercenarios a pa�ses invadidos en lo que de forma miserable llaman "misiones humanitarias"; encaja como un guante en la lucha por el bienestar y la seguridad cotidiana que lleva a cabo, por ejemplo, la Plataforma extreme�a "Refiner�a, NO", cuyas luchas y actividades son todo un ejemplo de como se desprecian a diario las necesidades del pueblo, sin siquiera entrar a discutir alternativas, echando mano a las primeras de cambio de la v�a de la represi�n y de la criminalizaci�n del ejercicio de los derechos recogidos en su propia constituci�n mon�rquica. Podr�amos hablar de los problemas territoriales, del derecho de autodeterminaci�n; podr�amos recordar la inteligente intervenci�n del representante en la mesa presidencial de los IV Encuentros Republicanos del Bloc, representaci�n del soberanismo valenciano, planteando la necesidad vital de la unidad de las fuerzas populares, y tantos y tantos ejemplos. Realmente afortunados somos, por el hecho de que la reivindicaci�n de la Tercera Rep�blica no sea un vac�o ejercicio de "memoria hist�rica" sino una potente herramienta de soluci�n de graves problemas, que el tiempo ir� agravando y enconando si no ponemos antes remedio. Pero la historia no regala nada sin contrapartidas y sin responsabilidades; a mayores oportunidades, mayores responsabilidades, de las que no vamos a poder escapar f�cilmente. De eso podemos estar seguros todos los participantes en ese variado y plural movimiento republicano. Es por ello por lo que la toma de decisiones de car�cter general debe de ser cuidadosamente meditada, evaluadas sus alternativas, y, sobre todo, a largo plazo, teniendo en cuenta ese objetivo de refuerzo y avance del movimiento, porque lo que sea positivo para el conjunto lo ser� tambi�n para todas las fuerzas y personas que consideramos la Rep�blica no s�lo un punto mas en el consabido repertorio, sino el arco de b�veda de los objetivos del pueblo, y no s�lo de las clases trabajadoras, sino tambi�n de otros sectores populares. Por ello, no entendemos la forma en que se ha llevado a cabo la discusi�n sobre la propuesta de creaci�n de candidaturas electorales republicanas, porque da la impresi�n de que las respuestas no correspond�an a la sugerencia de unidad y participaci�n pol�tica. Realmente, �c�mo es posible plantear simplemente un NO a una propuesta unitaria? Tengamos en cuenta que es simplemente una propuesta de posibilidades, de que simplemente es poner sobre la mesa la posibilidad de formar en aquellos lugares que se decidan, y bajo determinadas condiciones a estudiar, candidaturas populares, unitarias y republicanas. �Como se puede esgrimir la negaci�n previa a una propuesta tan amplia y flexible, tan premeditadamente abierta, en donde las respuestas y los argumentos debieran girar en torno a c�mo, cuando, en donde, con que medios ? La respuesta negativa y general a una propuesta de acci�n pol�tica tan evidentemente positiva (y se han dado motivos en abundancia) para la fortaleza del movimiento como son las posibles candidaturas unitarias es tan incongruente como lo hubiera sido un "SI" incondicional y abstracto, sin discusi�n sobre las circunstancias y los m�todos, sin discutir lugares y conveniencias pol�ticas, sin discutir alianzas, ni reflexionar sobre las dificultades. �Acaso no considerar�amos todos un SI de esta clase como improcedente? Pues en este caso ha sido peor, porque adem�s de ser una respuesta improcedente, por parte de algunas fuerzas compa�eras en la lucha por la III Rep�blica se han impedido posibilidades de acci�n pol�tica. Habl�bamos antes de oportunidades y responsabilidades, y queremos pensar que las organizaciones que se niegan a esa unidad coyuntural y esencialmente pr�ctica han decidido su postura negativa creyendo que es lo mejor para los intereses populares y estrat�gicos, y que no es s�lo una decisi�n que beneficia a unos intereses partidistas de alcance necesariamente corto. Queremos pensarlo, porque las responsabilidades a ellos les ser�n exigidas, pero las consecuencias negativas y los perjuicios los pagaremos todos, y sus efectos ser�n duraderos. Por parte de las fuerzas opuestas a la posible pol�tica unitaria se han ofrecido argumentos, efectivamente, de mayor � menor calidad. Los argumentos que se ofrecen son esencialmente dos. Por un lado, el peligro de divisi�n del movimiento republicano si se hacen candidaturas unitarias, peligro que parece que no existe cuando las que se presentan son esas mismas fuerzas, pero por separado. Por otro lado, peligro de debilidad si se presentan candidaturas unitarias, peligro que parece que se conjura cuando esas fuerzas se presentan cada una con su maleta. Es una pena que, con todos los argumentos que podr�an haber aducido en contra de la propuesta (econ�micos, personales, estructurales, de arraigo, etc. ) hayan escogido precisamente los m�s contradictorios con su pr�ctica. Las alternativas que ofrecen a ese salto cualitativo no suponen ninguna novedad, y en nuestra opini�n pertenecen a una etapa ya pasada y superada (extensi�n del movimiento poco a poco, afianzamiento y similares), cuando no totalmente in�tiles y simples excusas. En Espa�a, luego, suele suceder que las masas, 'atrasadas y pasivas', arrollan a las pretendidas 'vanguardias' que no tienen mas remedio que correr para alcanzarlas y seguir siendo 'vanguardia', mientras gritan, jadeantes, "no corr�is, que es peor...." . Ha sucedido repetidamente en nuestra historia, lo hemos visto no hace muchos a�os, y todo hace prever que seguir� sucediendo... Todos sabemos que los fracasos en la consecuci�n de la unidad por parte de las fuerzas de izquierda, independientemente de sus causas, nunca han sido perdonados por el pueblo, y nunca ese pueblo ha discriminado entre unos y otros, nunca le han interesado motivos y argumentos, considerando tan vez sabiamente a todos como culpables. Injusto, tal vez; pero la realidad, como dec�a hace unas semanas un documento de la Plataforma de Ciudadanos por la Rep�blica es as� de radical. La Plataforma Ciudadana de Cantabria por la III Rep�blica es una organizaci�n peque�a, pero que tiene el orgullo de haber sido el germen de diversas actividades y acciones, de haber contribuido junto con otras fuerzas pol�ticas c�ntabras a la propaganda del ideario republicano, en torno a la idea de ruptura democr�tica y de denuncia del neo-franquismo y de los mecanismos de la transici�n, y que ha estado presente en la actividad pol�tica cotidiana desde su formaci�n. Desde esa posici�n modesta quisi�ramos hacer un llamamiento a que esas divergencias y diferencias puntuales, que a veces el apasionamiento magnifica, no supongan obst�culos en el camino de todas las fuerzas, grandes y peque�as como nosotros, locales y estatales, que formamos ese movimiento, y no por encima de diferencias, sino con ellas, en una labor com�n contra esa pol�tica donde la corrupci�n se ha elevado a rango de ley, donde ya es dif�cil distinguir cuando termina lo pol�tico y empieza lo mafioso, pol�tica de depredadores y no en sentido figurado (v�ase nota al pie). Especialmente hacemos una llamada a nuestros compa�eros de todas las fuerzas c�ntabras de izquierdas, porque todos sabemos los muchos objetivos comunes que nos unen, para continuar, independientemente de periodos electorales, la lucha por la III Rep�blica en forma unitaria, contra esa lacra para Espa�a que son los Borbones, tal y como C�novas del Castillo los defini�, para que aporten ideas, actos, proyectos que todos puedan apoyar, y en los que la Plataforma se implicar�. Modestamente y con inevitables limitaciones por nuestra parte, si; pero con una voluntad a prueba de bombas. Santander, Septiembre de 2006. Nota para residentes fuera de Cantabria: Depredaci�n real, de la que es muestra la laminaci�n de restos arqueol�gicos en el centro de Santander durante las obras de ampliaci�n del aparcamiento de Farolas, restos que pod�an ser una molestia en el curso de las obras que lleva a cabo la empresa concesionaria, Teconsa, propiedad del amigo de Fraga Jos� Mart�nez N��ez. Sus fechor�as empresarial-delictivas pueden encontrarse f�cilmente en Internet, implicado (y no como testigo, precisamente) en la investigaci�n abierta para el supuesto asesinato del consejero gallego Jos� Cui�a. Entre mafiosos anda el juego. En este caso se trata de la destrucci�n de restos de muelles y cimientos del siglo XVI, ante el que el Gobierno regional (PRC-PSOE) del ex-falangista y payaso Revilla calla y deja hacer. Del Ayuntamiento de Santander , dirigido por el est�lido fascista Pi�eiro, ex-Guerrillero de Cristo Rey, v�stago de una familia paradigm�tica del enriquecimiento de algunos pol�ticos bajo el franquismo, ni hablamos. La prensa regional como el Diario Monta��s, baluarte de la reacci�n clerical-espa�olista, propiedad de un grupo empresarial de la burgues�a vasca, fiel a su meta de mantener al pueblo c�ntabro en la inopia y en la ignorancia, no ha informado del tema, como es habitual.
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