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  GEsAM

Grupo de Estudio sobre Asuntos Municipales

Introducci�n
El nuevo modelo de Administraci�n Financiera
El Modelo RAFAM
�Porque integrar el RAFAM?
Objetivos B�sicos de RAFAM
Principios que dominan el modelo
Ejes centrales del macrosistema
Funciones de cada sistema
Presupuesto por Programa
La programaci�n presupuestaria
Procedimientos para la formulaci�n presupuestaria
La ejecuci�n presupuestaria
La evaluaci�n presupuestaria
Indicadores
Bibliograf�a y referencias
Determinantes de la Politica Presupuestaria en la Provincia de Buenos Aires


Por: Daniel A. Ochoa  

Introducci�n

La inestabilidad pol�tica, institucional y econ�mica que sufri� la econom�a Argentina durante buena parte del siglo pasado tuvo un impacto significativo sobre la calidad de las instituciones presupuestarias comunales, en particular en la Provincia de Buenos Aires que mantuvo hasta el a�o 1995 un modelo organizativo tradicional en esta materia.  

Algunas deficiencias de este modelo, fueron causa de la baja calidad y efectividad  de la pol�tica presupuestaria municipal, el mismo administraba los recursos sobre una base incrementalista � modular, limit�ndose a una asignaci�n financiera del gasto a realizar por los sectores. En este prototipo de presupuesto se pod�an identificar solamente los montos que en concepto de los distintos gastos estimaban realizar las diferentes �reas, pero nada se trasluc�a sobre los objetivos y metas pretendidas en t�rminos de cantidad de producci�n de bienes y servicios, menos a�n sobre la elaboraci�n de planes y proyecci�n de programas conducentes al cumplimiento de estos.  

Su modalidad de formulaci�n consist�a en la toma de datos hist�ricos como par�metro (presupuesto de a�os anteriores), ajust�ndolos por  un coeficiente incremental, repitiendo sistem�ticamente ejercicio tras ejercicio el mismo esquema de gastos; la discusi�n de fondo, cuando exist�a, se basaba en la fijaci�n del porcentaje para cada �rea o bien en el  nivel de incremento que recibir�an con respecto al a�o anterior.  

El proceso de estabilizaci�n econ�mica que se comienza a transitar en el pa�s a partir de 1991, se plasma en lo normativo, en la Ley de Administraci�n Financiera y Sistemas de Control del  Sector P�blico Nacional (Ley 24.156), sancionada en 1992. Este modelo con un amplio sentido de orden y racionalidad comienza a ser contemplado y en algunos casos incorporado por los distintos niveles de estado.  

En 1995, a trav�s de la Ley n� 11.582, se introduce una t�mida modificaci�n al art�culo 112� de la Ley Org�nica de las Municipalidades,  por la cual, el Presupuesto deber�a incluir adem�s de su clasificaci�n tradicional, una desagregaci�n program�tica, limitando nuevamente a que �sta, identifique solamente los gastos de los principales servicios. Una vez m�s se trataba al presupuesto como una mera expresi�n financiera, del cual surg�an montos m�s o menos agregados, pero sin ninguna relaci�n clara con el costo de cada acci�n o servicio y la efectividad que tiene su gasto.  

La carencia de un instrumento que demarque, reglas, procedimientos y responsabilidades en forma exhaustiva y homog�nea, dio lugar a la aparici�n de distintas metodolog�as; algunas sistematizadas, otras adaptadas a las tradicionales formas de procesamiento mec�nico o manual, pero dispersas, con gran variedad de criterios y siempre sujetas a la caracter�stica rigidez de los presupuestos hist�ricos incrementales, incapaces de adaptarse a las circunstancias cambiantes del entorno.  

             El ambiente reinante en la esfera municipal podr�a definirse con las siguientes caracter�sticas: [1]  

1.      Ausencia de marco legal coherente y actualizado.

2.      Sistemas de gesti�n no integrados o instrumentados.

3.      Carencia de manuales con detalle de procedimientos.

4.      Escaso desarrollo de sistemas inform�ticos interconectados.

5.      Desconocimiento del plan de gobierno

6.      Funciones y misiones org�nicas superpuestas.

7.      Organigrama divorciado de los objetivos de Gobierno

8.      Personal capacitado en forma inadecuada.

9.      Desorganizaci�n precedimental

10.  Baja calidad y cantidad de servicios que se prestan. Baja productividad.

11.  Ausencia de trabajo en equipo.

12.  Problemas de recaudaci�n y cobrabilidad.

13.  Escasa participaci�n comunitaria

14.  Desaprovechamiento o uso inadecuado del espacio f�sico.

15.  Comunicaci�n interna y externa deficiente.

16.  Falta de planificaci�n.  

            Surge entonces en el universo de los municipios de la Provincia de Buenos Aires la necesidad de modernizar la Administraci�n Financiera del sector, como consecuencia de los cambios econ�micos de car�cter estructural, la reforma del sector p�blico argentino y la urgencia de transformar a la pol�tica presupuestaria en un verdadero instrumento de gesti�n financiera.  

            Dentro de este contexto la b�squeda del nuevo modelo se orientaba a:  

- Una l�gica de la eficacia y la perfomance, incluyendo pr�cticas de evaluaci�n y monitoreo.  

- Una tendencia a trabajar en redes y equipos, seg�n los principios de descentralizaci�n, horizontalidad y flexibilidad.  

- La implicaci�n del personal, a trav�s de programas de capacitaci�n y adiestramiento, procurando crear sensibilidad y conciencia en los funcionarios, quienes en �ltima instancia, ser�n los responsables de sostener en forma clara y continua un resultado satisfactorio de todo proceso que se inicie, y por �ltimo  

- El firme compromiso pol�tico de la dirigencia, dado que todo cambio en una organizaci�n tiene una natural tendencia a ser resistido, y que los resultados de toda reforma nunca son evidentes en lo inmediato.  

El nuevo modelo de Administraci�n Financiera  

            Con el prop�sito de revertir la situaci�n descripta, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires decidi� impulsar con el apoyo financiero del Banco Mundial, un proyecto de reforma integral de la administraci�n financiera y de los recursos reales en el �mbito de los municipios bonaerenses, basado en los postulados b�sicos que en la materia fueron desarrollados por el Estado Nacional desde el a�o 1992.  

            La piedra angular del nuevo modelo, lo da la propia definici�n de presupuesto p�blico que en �l se incluye, la misma expresa:  

�El presupuesto p�blico es la necesidad, por parte de las autoridades de la comuna, de satisfacer determinadas demandas de la poblaci�n mediante la aplicaci�n de los recursos escasos que la misma gestiona.

El mismo adem�s de representar la exposici�n financiera de un programa de gobierno, debe dar cuenta expl�citamente de sus actos, detallando en forma individual los planes que se requieren para la concreci�n de las pol�ticas preestablecidas, en armon�a con las directivas establecidas por las autoridades�.[2]  

            Esta definici�n ampl�a el concepto de presupuesto de una simple expresi�n del �cuanto gasta un gobierno�, a la demostraci�n de �en qu� gasta y como lo gasta�, para eso nos impone de la necesidad de contar con un plan estrat�gico, indispensable para la fijaci�n de objetivos en com�n, que ser� el catalizador del trabajo colectivo a realizar.  

            De esta forma se promueve la unidad de doctrina de pensamiento colectivo, contra la voluntad del individualismo, procurando lograr que la  estructura de la organizaci�n responda a los cambios imperantes en la realidad, considerando que los objetivos impulsados en el plan estrat�gico y debidamente comunicados a todos los actores de la organizaci�n, deben ser el est�mulo de la iniciativa de cada uno de ellos y constituirse en el m�s importante de los deberes de quienes tomen la responsabilidad de dirigir.  

            Contar con un plan estrat�gico permite realizar una elecci�n a priori de alternativas, que posibiliten un estado futuro deseado, disipa incertidumbres, ante la velocidad de los cambios actuales, y el mismo perdura independientemente de la tecnolog�a y del ritmo del cambio. Es menester recordar que un plan estrat�gico por sobre todas las cosas, logra unas pocas �grandes� cosas.  

El modelo RAFAM  

            Es el modelo de reforma integral de la administraci�n financiera y de los recursos reales en el �mbito de los municipios.  

            Este modelo no es un fin en si mismo, sino un medio para obtener los objetivos determinados en el Plan Estrat�gico.  

            Los beneficios de su implementaci�n se materializan en los siguientes resultados:  

�     Mayor eficiencia en la obtenci�n y aplicaci�n de los recursos p�blicos; mejorando la sinton�a entre los servicios p�blicos y las preferencias locales:  

�     Mayor productividad del gasto, traducido �sto en mayores y mejores servicios; a trav�s de la definici�n y actualizaci�n de tecnolog�as de producci�n y establecimiento de relaciones insumo - producto.  

�      Generaci�n de informaci�n oportuna y confiable sobre la situaci�n financiera del Municipio, �til para la toma de decisiones del Estado; mediante la informatizaci�n de normas y procedimientos del macrosistema de Administraci�n Financiera y la interrelaci�n de cada uno de los m�dulos con cada uno de los sistemas componentes.  

�      Mayor transparencia, propiciando para ello una adecuada vinculaci�n entre los sistemas de administraci�n financiera y los �rganos de control interno y externo; y  

�      Perfeccionamiento de los mecanismos de coordinaci�n fiscal entre la provincia y los municipios.

�Porqu� integrar el RAFAM?  

El nuevo contexto en el cual se encuentran insertos los Municipios de la Provincia de Buenos aires, les exige que adem�s de aumentar la capacidad de elaborar pol�ticas eficaces para dar respuesta a las m�ltiples necesidades sociales, preparase para convertirse en verdaderos gestores del desarrollo local.  

Para atender estas nuevas demandas de la sociedad local, los Municipios deben contar con tecnolog�as de gesti�n, representadas por conocimientos cient�ficos aplicados a la producci�n de bienes y/o servicios; con capacidad econ�mica y con recursos humanos debidamente capacitados; aplicados en su conjunto para elevar la calidad de vida de la comunidad.  

Dentro de esta tendencia se hace necesario, modificar rigideces administrativas que dificultan la aplicaci�n de pol�ticas innovadoras en materia de gesti�n municipal, de manera que sea posible no s�lo el cambio de las formas tradicionales de administraci�n, sino tambi�n el fondo, es decir estilos y pr�cticas arraigadas al acerbo cultural de la organizaci�n.  

Tales cambios deben apuntar a potenciar la capacidad de gesti�n de las administraciones y gobiernos locales, para que estos logren los resultados esperados, adecuando a ello estructuras, procesos y recursos organizacionales.[3]  

La Reforma de la Administraci�n Financiera en el Ambito Municipal conforma un producto simple, pr�ctico y flexible como para que pueda implantarse en cualquiera de los municipios bonaerenses con relativa sencillez.[4]  

Su aplicaci�n permitir� a los municipios detectar los requerimientos sociales, inscribirlos en la agenda pol�tica, coordinar estudios t�cnicos, intervenir en la evaluaci�n de resultados y ser un permanente comunicador social de la din�mica municipal.[5]  

Para los municipios bonaerenses reformar su estructura administrativo-financiera es un desaf�o que les permitir� demostrar su capacidad de adaptaci�n a los cambios y su voluntad de sumarse a los modelos que promueven la obtenci�n de los mejores resultados para el bien de la comunidad.  

Objetivos B�sicos del Nuevo Modelo de Administraci�n Financiera  

-         Fortalecimiento Institucional de los Municipios

-         Mejora en la prestaci�n de los servicios p�blicos

-         Control y saneamiento de la cuentas p�blicas  

Metas cuantitativas a obtener en materia de recursos y gastos  

-         Incrementar la cobrabilidad de las obligaciones fiscales.

-         Racionalizar la aplicaci�n de los recursos humanos.

-         Racionalizar las compras y el otorgamiento de subsidios.

-         Obtener una rentabilidad m�s alta en los proyectos de inversi�n.

-         Mejorar el perfil de vencimientos de la deuda consolidada.

-         Alcanzar plena solvencia fiscal.  

Los principios que dominan el modelo de gesti�n financiera son los siguientes:  

Visualizaci�n del estado como un ente productor de bienes y servicios

             El estado municipal deja su papel pasivo de administrador de la hacienda de erogaci�n, para ser considerado un estado productor de bienes y servicios, cuyos resultados se medir�n en funci�n de las metas alcanzadas.  

            La Gesti�n P�blica como Productora de Bienes[6], implica el planteo de actividades del sector p�blico como actividades productoras, para lo cual es necesario identificar tres elementos claros:  

-         la actividad como n�cleo de producci�n, dentro del cual existe una relaci�n t�cnico organizacional entre bienes productos y bienes insumos;

-         los bienes productos, y

-         los bienes insumos  

En consecuencia, la visi�n del estado como ente productor generador de bienes y servicios destinados a la satisfacci�n de las demandas publicas de la comunidad, hace posible la evaluaci�n ex-post de los resultados obtenidos, permitiendo as� el an�lisis de los mismos a trav�s de la utilizaci�n de �ndices de efectividad en el control.  

Conceptualizaci�n de la administraci�n bajo el enfoque sist�mico  

            La reforma administrativa y financiera propuesta, considera a la Administraci�n Financiera P�blica como un macrosistema integrado por cinco sistemas b�sicos:

            . Presupuesto

            . Tesorer�a

            . Cr�dito P�blico

            . Contabilidad

            . Administraci�n de Ingresos P�blicos  

            Estos cinco sistemas se encuentran integrados con otros, que a los efectos de macrosistema considerado, revisten el car�cter de sistemas conexos y que junto con ellos integran el conjunto de la Administraci�n P�blica Municipal:

            . Administraci�n de Personal

            . Contrataciones

            . Inversi�n P�blica

            . Administraci�n de Bienes F�sicos  

            Tanto los cinco sistemas b�sicos como los que son conexos, funcionan en forma integrada y comparte la misma fuente de informaci�n, procurando as� evitar que sobre una misma transacci�n se produzca la superposici�n de registros por parte de los diferentes sistemas integrantes y como consecuencia de ello, inconsistencias en la informaci�n que derivan en la necesidad de realizar conciliaciones, con la consiguiente demora y falta de contabilidad de las salidas de informaci�n.  

Aplicaci�n del principio de Centralizaci�n Normativa y Descentralizaci�n Operativa  

            Es �ste uno de los principios rectores considerados en el proceso de reforma para la implantaci�n de un sistema integrado de administraci�n financiera.            

            Bas�ndose en una visi�n sist�mica, considera al macrosistema de administraci�n financiera conformado por �rganos rectores y �rganos ejecutores, los primeros ser�n los encargados de elaborar y vigilar el cumplimiento del marco normativo del respectivo sistema (centralizaci�n normativa), coordinados �stos a su vez por  un �rgano jer�rquicamente superior.            

            Las dependencias que ejercer�n el papel de �rganos rectores de cada uno de los sistemas, ser�n las siguientes:  

 

Coordinaci�n

 

 

Secretar�a de Hacienda

Sistemas

Organos rectores

Presupuesto

Oficina Municipal de Presupuesto

Tesorer�a

Tesorer�a General del Municipio

Cr�dito P�blico

Oficina Municipal de Cr�dito P�blico

Contabilidad

Contadur�a General del Municipio

Administraci�n Tributaria

Oficina Municipal de Ingresos P�blicos

 Los �rganos ejecutores ser�n, a los efectos del funcionamiento del macrosistema de administraci�n financiera, las unidades perif�ricas encargadas de aplicar las pol�ticas y las normas emanadas de los �rganos rectores (descentralizaci�n operativa) y estar�n constituidos por las Secretar�as del Municipio, el Honorable Concejo Deliberante y los Organismos Descentralizados.  

Ejes centrales del macrosistema  

-         Reformulaci�n de los clasificadores presupuestarios para unificar el lenguaje utilizado en todos los sistemas.

-         Carga de datos una �nica vez

-         Seguridad y transparencia en el flujo de informaci�n

-         Automaticidad en los procesos y salidas de informaci�n.  

Funciones de cada sistema en la formulaci�n del presupuesto  

1.      Presupuesto

Coordina el proceso presupuestario

2.      Adm. De Personal

Presupuesto de Personal

3.      Contrataciones

Presupuesto de insumos y de bienes de uso

4.      Inversi�n P�blica

Identifica y eval�a los proyectos m�s rentables.

5.      Adm. De Ingresos P�blicos

C�lculo del producido de las tasas y derechos

6.      Cr�dito P�blico

C�lculo desembolsos de pr�stamos y servicios de la deuda

7.      Tesorer�a

C�lculo de los Ingresos Coparticipados

8.      Contabilidad

Proporciona los registros hist�ricos

9.      Adm. De Bienes F�sicos

C�lculo de Ingresos provenientes de venta de activos  

El Presupuesto por Programas  

            La t�cnica presupuestaria adoptada por el Modelo es la de presupuesto por programas (PpP), dado que su premisa fundamental consiste en que �sta, permite la administraci�n del presupuesto con una adecuada eficiencia asignativa de los recursos p�blicos, cumpliendo a la vez con la funci�n de control global del gasto p�blico.            

            El presupuesto tradicional, limitaba su capacidad de control del gasto a la clasificaci�n por objeto del mismo, quit�ndole relevancia a la necesidad de transparentar su finalidad, dando por sentado su justificaci�n por encontrarse globalmente presupuestados.  

            La confecci�n del Presupuesto por Programas, en cambio, le exige a los administradores p�blicos el esfuerzo de medir y justificar, hasta donde sea pertinente y factible, los objetivos de las instituciones que dirigen, la t�cnica les requiere que dejen expl�cita la relaci�n entre tales objetivos y los factores productivos e insumos que necesitan adquirir o contratar.  

            No obstante lo dicho anteriormente, existen cr�ticas consensuadas entre los especialistas respecto de las dificultades en la implementaci�n de esta t�cnica en el sector p�blico. Si bien estas posturas son atendibles, los problemas de aplicaci�n no responden a su aparato te�rico, sino a las condiciones adversas en que se realiz� su implantaci�n, debido a que su introducci�n no provino en estos casos adversos de una decisi�n pol�tica del gobierno, sino desde los estratos t�cnicos de las secretar�as de hacienda o programaci�n econ�mica, lo que deriv� en la falta de compromiso pol�tico de aquellos en el uso de la t�cnica.  

            Por ello es necesario asumir una actitud modesta con los objetivos buscados con el uso de las t�cnicas, y no creer que pueden suplir, por ejemplo, los errores de conducci�n o las pol�ticas equivocadas. [7]  

La Programaci�n Presupuestaria  

            En el marco de la reforma, el presupuesto se encuentra concebido como un proceso mediante el cual se formula, aprueba, ejecuta y eval�a la producci�n de bienes y servicios del sector p�blico, as� como los recursos reales y financieros que se requieren para llevar a cabo dicha producci�n.  

            Este concepto de presupuesto, refleja en todas sus etapas los procesos productivos de las jurisdicciones y entidades p�blicas. Para ello es necesario proceder por medio de la t�cnica presupuestaria a una clara delimitaci�n de los bienes y servicios que se producen, los recursos reales que se utilizan y los recursos financieros que se requieren para llevarlos a cabo.  

            La t�cnica de presupuesto por programas, se considera la m�s id�nea para ordenar administrativamente el proceso de producci�n de bienes y servicios p�blicos.  

            Su objetivo central es mejorar la programaci�n y ejecuci�n del proceso de producci�n del sector p�blico y fundamentalmente, lograr la asignaci�n eficiente de los recursos reales y financieros a fin de obtener determinados niveles de cantidades y calidad de bienes y servicios producidos.  

            En el contexto de la metodolog�a del presupuesto por programas se definen un conjunto de categor�as program�ticas que constituyen, cada una de ellas, una unidad de an�lisis y de asignaci�n formal de recursos en t�rminos f�sicos y financieros y a trav�s de las cuales, al cabo de un determinado proceso de producci�n, resultan productos terminales o intermedios.           

            Las subjurisdicciones (Secretar�as) deben definir y establecer en forma expresa la pol�tica sectorial que aplicar�n durante el per�odo de vigencia del presupuesto, �stas deben ser concordantes con las pol�ticas generales plasmadas mediante el plan estrat�gico, y a su vez rectoras de los objetivos que se deber�n fijar cada uno de los Programas y de la elaboraci�n de sus metas cuya concreci�n dar� como resultado el logro de los objetivos establecidos.  

            Los programas expresan a trav�s de sus metas, la cantidad de producto terminal que estiman ejecutar�n durante el ejercicio (cuantificaci�n f�sica), siendo los productos terminales los que trascienden el �mbito del municipio a los fines de satisfacer las necesidades de la comunidad, traduci�ndose generalmente en bienes y servicios (entrega de alimentos, bacheo, desmalezado de bald�os, etc.), en otro orden existen los productos intermedios, �stos est�n compuestos por insumos que permiten obtener productos que, si bien no trascienden su �mbito, son indispensables para la producci�n terminal  (apoyo administrativo, producci�n de normas, capacitaci�n del personal, etc.) �stos se expresar�n en el documento presupuestario a trav�s de categor�as inferiores, denominadas Actividades.  

Procedimientos para la formulaci�n presupuestaria  

            Cada Secretar�a define los distintos paquetes de acciones a realizar y sus responsables, �stas representaran la provisi�n de bienes y servicios p�blicos que se pondr� a disposici�n de la sociedad para satisfacci�n de sus necesidades en funci�n de los objetivos de pol�tica previamente establecidos, asimismo se identificar�n los sectores intervinientes, no necesariamente las acciones a realizar se deben identificar con un sector en forma exclusiva, en la mayor�a de los casos se requiere de una interdisciplina  sectorial para poder concretar las acciones dispuestas.  

            Se describen los procesos productivos que posibilitan la producci�n de bienes y servicios y los insumos intervinientes, a fin de que el �rgano rector del presupuesto determine la clasificaci�n de costos resultantes, es decir la asignaci�n de esos recursos a las distintas categor�as program�ticas que en funci�n del an�lisis de los procesos de producci�n y de las acciones a realizar resulten de la aplicaci�n de la t�cnica presupuestaria.  

            A partir de la informaci�n as� suministrada es factible estimar la cantidad de producci�n a realizar en el ejercicio y la demanda de insumos necesarios a nivel de cada categor�a program�tica.  

Proceso de ejecuci�n presupuestaria  

            La coordinaci�n de la ejecuci�n presupuestaria implica un proceso de programaci�n y de adopci�n de medidas, previas a la ejecuci�n o concomitante con ella, a fin de obtener los productos terminales e intermedios previstos en la fase de formulaci�n, logrando a la vez, la m�xima racionalidad posible en el empleo de los recursos reales y financieros.  

            La programaci�n de la ejecuci�n f�sica y financiera del presupuesto, ofrece a los responsables de las categor�as program�ticas, la posibilidad del control y evaluaci�n peri�dica de la producci�n de los bienes o servicios y de la aplicaci�n de los recursos reales y financieros que las mismas requieren, lo cual les permite, a la vez, tomar oportunamente las decisiones correctivas cuando sea el caso.  

            Tambi�n hace posible que la producci�n prevista se alcance en las mejores condiciones de eficiencia y eficacia posibles, que los recursos humanos, materiales y servicios de terceros requeridos para la ejecuci�n de las acciones presupuestarias, est�n disponibles en el momento oportuno, sin que se introduzcan presiones no programadas en su oferta, evita paralizar los programas por falta de los recursos financieros, salvo cuando ocurran hechos imprevisibles, disminuyendo en consecuencia, la posibilidad de elevaci�n de sus costos.  

            Adem�s al centralizarse los cr�ditos presupuestarios en los diversos programas, se hace posible que los responsables de las categor�as program�ticas efectivamente gerencien los recursos reales y financieros que le son asignados para el cumplimiento de su producci�n y no como suele suceder que tal funci�n la asumen los responsables de las unidades a cargo del servicio de administraci�n financiera.  

            Cada unidad ejecutora, define al inicio de cada trimestre el cronograma anual del avance de la producci�n terminal de los programas bajo su responsabilidad, ordenados todos por trimestre. Dicho cronograma debe corresponderse con la producci�n de bienes y servicios esperados (metas f�sicas) seg�n las asignaciones que determine la Ordenanza de Presupuesto.  

            A su vez formula la programaci�n anual del uso de los cr�ditos asignados, ordenados por trimestre, en funci�n de la necesidad de insumos requeridos para el logro del avance determinado de la producci�n terminal de cada programa.  

            A partir de las programaciones de producci�n de las distintas unidades ejecutoras, el �rgano coordinador de los sistemas de administraci�n financiera, define las cuotas de compromiso que se autorizar� a cada una, de modo que el total de las mismas se compatibilicen con los recursos estimados disponibles para el correspondiente trimestre; posteriormente comunica los niveles aprobados a cada Secretar�a.  

            Las cuotas se establecer�n por montos trimestrales pudiendo los organismos administrar con libertad los saldos de cada mes, los cuales se podr�n acumular al mes siguiente pero s�lo dentro del trimestre programado, ya que, las cuotas asignadas caducan indefectiblemente al finalizar cada trimestre. Corresponder� al trimestre siguiente, rehacer el requerimiento de cuota para comprometer los gastos en dicho per�odo, siempre en funci�n del saldo disponible del cr�dito asignado por la Ordenanza del Presupuesto.  

            En el transcurso de un trimestre, puede ocurrir que las Secretar�as necesiten un refuerzo para ejecutar su presupuesto, en cuyo caso pueden realizar una solicitud de ampliaci�n de cuota; esta circunstancia ser� de car�cter excepcional y deber� estar debidamente justificada.  

Proceso de evaluaci�n del presupuesto  

            La concreci�n de un presupuesto en los t�rminos expuestos precedentemente permite obtener los siguientes objetivos de an�lisis, mediante la aplicaci�n del proceso de evaluaci�n:  

1)      Medici�n de los resultados obtenidos.

2)      Comparaci�n de los resultados programados con lo ejecutado.

3)      An�lisis de las variaciones observadas y determinaci�n de sus causas.

4)      Definici�n y tipificaci�n de las acciones correctivas que deben adoptarse.  

La medici�n de resultados y su comparaci�n con los par�metros establecidos, conforman el control tradicional de la ejecuci�n en funci�n del registro de unidades f�sicas y financieras.  

Este tipo de control es requisito necesario, pero no suficiente, para acometer la realizaci�n de la evaluaci�n propiamente dicha; adem�s , se debe llevar a cabo un an�lisis de las causas de los desv�os y la consiguiente proposici�n de medidas correctivas.  

En todos los casos para determinar y especificar cu�les han sido las causas que originaron desv�os entre lo programado y lo ejecutado, es necesario conocer los siguientes elementos.  

a)      realismo de la programaci�n

b)      consistencia o relaciones entre elementos de la programaci�n

c)      criterios utilizados para programar

d)      cambios tecnol�gicos y/o procedimientos producidos

e)      comportamiento de la organizaci�n

f)        cambio de pol�ticas  

Contando con las aclaraciones necesarias sobre el escenario que se pondr� bajo an�lisis, se esta en condiciones de determinar los desv�os entre lo ejecutado y lo programado y elaborar las propuestas de acciones correctivas.  

Entre un amplio abanico  de acciones correctivas que se pueden proponer, se se�alan a continuaci�n algunas de las consideradas principales que, a nivel de un programa presupuestario, pueden ser objeto de consideraci�n:  

�        reformulaci�n del programa

�        racionalizaci�n de m�todos y procedimientos, as� como modificaciones tecnol�gicas.

�        definici�n de nuevas fuentes de financiamiento.

�        reasignaci�n de recursos reales.

�        suspensi�n o supresi�n del programa  

Si tipific�ramos la evaluaci�n se podr�an distinguir las siguientes agrupaciones:  

Evaluaci�n global

            Este tipo de evaluaci�n tiene como objetivo verificar el grado de cumplimiento de las pol�ticas generales definidas a nivel del Gobierno Municipal.  

Evaluaci�n program�tica

            La evaluaci�n program�tica implica examinar las relaciones entre:

Recursos reales y financieros de cada categor�a program�tica, y de ellos con la respectiva producci�n.  

La relaci�n entre las distintas producciones terminadas que se originan en la instituci�n.  

La relaci�n entre la producci�n terminal de cada programa y los objetos y pol�ticas a que responden.  

            Las dos primeras relaciones originaran indicadores de eficiencia de la gesti�n presupuestaria program�tica, mientras que la �ltima determinar� indicadores de eficacia.  

Indicadores de desempe�o y evaluaci�n presupuestaria.  

            Dos son las preguntas fundamentales que surgen al plantearse la evaluaci�n en el sector p�blico:  

�C�mo podemos evaluar el desempe�o? Y �C�mo podemos traducir los juicios que emanen de tal evaluaci�n en acciones que mejoren la situaci�n?

La primer pregunta se relaciona con la medici�n de los resultados obtenidos, a fin de posibilitar dar respuesta a la misma; cuatro son los aspectos a considerar en el proceso presupuestario:  

1)      La ambig�edad en la definici�n de la misi�n institucional

2)      La heterogeneidad de los productos y beneficiarios

3)      La vinculaci�n compleja entre productos y resultados , y

4)      La ausencia de una relaci�n transaccional con el beneficiario  

La existencia de estos aspectos problem�ticos para la realizaci�n de la evaluaci�n, llevaron a que los primeros intentos de medir el desempe�o institucional se insertara en iniciativas tendientes a mejorar los mecanismos de asignaci�n de recursos p�blicos. La t�cnica del Presupuesto por Programas busca precisamente alcanzar ese objetivo estableciendo una vinculaci�n entre los insumos (costos) y los productos (prestaciones) de los diversos programas. La aplicaci�n de esta t�cnica presenta una base apta para evaluar la gesti�n de las distintas instituciones y programas ya que obliga a exponer los objetivos buscados y los insumos requeridos y utilizados, identificar los productos que se ponen a disposici�n de la comunidad, individualizar los responsables de la producci�n, como as� tambi�n permite el desarrollo de indicadores para la evaluaci�n.  

El desarrollo de un sistema de indicadores se encontrar� asociado a la naturaleza del presupuesto y de su gesti�n y se basa en la informaci�n obtenible de los instrumentos que forman parte del proceso presupuestario. De esta vinculaci�n se derivan sus m�ritos y sus limitaciones.  

Como consecuencia de �sto, la existencia del sistema de indicadores, permite contar con un instrumento apto para mejorar el proceso presupuestario, no s�lo por la disponibilidad de los indicadores una vez construidos, sino tambi�n porque la identificaci�n y dise�o de los mismos puede promover mejoras en las aperturas program�ticas y en la definici�n de los productos.  

Cabe resaltar que uno de los objetivos del sistema es facilitar la exposici�n p�blica del desempe�o de los programas y organismos en un intento de ampliar la transparencia del sector p�blico frente a la ciudadan�a. 

Si se considera que los programas presupuestarios expresan las acciones de gobierno que se definen y llevan a cabo persiguiendo como objetivo satisfacer necesidades de la comunidad y que los productos que se programan y concretan buscan como resultados cambios positivos en variables socio � econ�micas (tales como mejora en el nivel de salud, de educaci�n, de empleo, de ingreso, de inversi�n, etc.), es importante encontrar la manera de disponer de informaci�n que permita evaluar la pertinencia de los programas y su eficacia en alcanzar los objetivos y resultados esperados.  

Bibliograf�a:  

Manual del �Sistema Presupuestaria P�blico en la Argentina � Ministerio de Econom�a.  

Decreto 2980/2000 de la Provincia de Buenos Aires, Anexo �Manual de Presupuesto Municipal�  

La T�cnica del Presupuesto por Programas en Am�rica Latina 1978 �Marcos P Mak�n (O.N.U.), V�ctor J Arrieche (Gob. Rep. de Venezuela), Jorge Irisity (O.N.U), Daniel E Monrroe (Gob. Rep. de Venezuela)�.  

�Indicadores para la medici�n de la gesti�n presupuestaria del Gobierno Municipal� Marcos Pedro Makon  


[1] Relevamiento realizado por el Programa RAFAM, Ministerio de Econom�a de la Prov de Bs. As.

[2] Manual de Sistema Presupuesto Dto 2980/00,  p�g 36

[3] CLAUDIO TECCO, "Los municipios y la gesti�n del desarrollo local y regional", p. 14.

[4] CARLOS A. RIVIERE "El programa de Reforma de la Administraci�n Financiera en el Ambito municipal de la provincia de buenos aires (RAFAM)", p. 7.

[5] ARNOLETTO Y BELTRAN, "En hacia un nuevo modelo de gesti�n local", p. 26.

[6] Angel Ginestar, "Los Cambios en la Gesti�n P�blica ". Organizaci�n de los Estados Americanos, CIAP - OEA. Buenos Aires 1993, p. 62 y sgtes.

[7] MARCOS P. MAKON "El Presupuesto Preliminar" Su inserci�n en el modelo de formulaci�n y asignaci�n del Presupuesto Nacional de la Argentina. P. 3 y 4.

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