Son lo que son, y
lo que despiertan. Son mujeres,
argentinas y audaces. Y despiertan
sensaciones en todos los hombres, casi
sin excepción. A saber: fantasías,
ratones, pasión, erotismo. Tres mujeres
para dejarse ganar por la imaginación.


La mayor de las tres
tiene 28 años y es Victoria Onetto. Hizo
de mucamita sexy en Muñeca Brava y hoy
brilla en La cena de los tontos, junto a
Adrián Suar y Guillermo Francella.
Alguna vez confesó su deseo de
convertirse en “una estrella erótica”
y pronto editará un libro de desnudos
que la tiene como única protagonista.
Laura Fidalgo acusa “entre 20 y 25 años”,
según sus propias palabras. Bailarina clásica,
durante el ’99 debutó como vedette
junto a Enrique Pinti y protagonizó un
topless de antología. Desde entonces, se
destapó como “la gran morocha
argentina”. Hoy brilla en el Maipo
–en Pericon.com.ar– y se
reconoce “solita y sola”.
Claudia Albertario tiene 23 años. Saltó
a la fama desde un aviso de telefonía
celular y su grito de guerra –aquel
“¡Cómo estoy, uy!”– hizo
tanto ruido como el famoso “Shock”
de Susana. Debutó como actriz en
Primicias y hubo revistas que insinuaron
que su presencia en los estudios de Pol-ka
provocó los celos hasta de la mismísima
Araceli González. “Son todos
chismes mal intencionados”, se
defiende ella. Rumores al margen, desde
www.gente.com.ar, nuestros lectores la
eligieron como “la chica más sexy
de la Argentina”. Vale imaginarlas a
las tres, pero también escucharlas.
Tiempo de confesiones.
–Chicas, los hombres no paran
de mirarlas, y las mujeres de admirarlas.
¿Qué pasa con ustedes?¿Nacieron para
provocar?
Victoria: –No sé, algunos dicen
que soy exhibicionista. Yo siento que
esto es un juego. Para una actriz, el ser
bella suma. Y yo pretendo aprovechar las
cualidades que tengo.
Laura: –Yo prefiero insinuar a
mostrar. Pero me considero sensual y sé
canalizar esa energía. Puedo ser sensual
con brillos y plumas o zapateando
flamenco con faldas largas.
Claudia: –Yo creo que doy una
imagen que le gusta a la gente. La de una
chica de barrio que no es inalcanzable.
No me considero la más linda ni soy una
zafada, pero supongo que los hombres me
eligen por algo.
–¿Hicieron desnudos?
Victoria: –Yo ya hice uno en El
Fausto. Y ahora se va a estrenar una película,
Chicos ricos, donde compongo a una
prostituta y tengo mis escenitas.
Laura: –Yo no. Insisto,
prefiero insinuar.
Victoria: –¿Qué es artístico?
Es sólo cuestión de ganas. Hay quienes
dicen “fue muy cuidado”. Pero
la verdad es otra: ¿te ponés en b…
no?
Claudia: – Sé que en algún
momento me va a llegar la propuesta y no
tendría problemas en hacerlo.
–Hablemos de novios, entonces.
¿Las más deseadas duermen solas?
Claudia: –Yo vivo con mis
viejos, pero cuando quiero, duermo con mi
novio, y muy bien. Lucas es muy compañero,
lo que necesito. Lo conocí de chica y
hace rato que estamos en pareja. Así que
si llego a creérmela, él me baja de un
ondazo.
Victoria: –Yo hace seis meses
que estoy de novia. Uso anillo y a él lo
llamo mi marido. No tiene nada que ver
con el medio y me sedujo sin saber quién
era yo.
Laura: –¡Y yo sigo solita y
sola!
–Para los lectores. Algunas
fantasías, por favor.
Victoria: –Tengo las mías,
por supuesto. Y las que no las tenga que
tire la primera piedra. Además, no me
reprimo: imaginen lo que quieran, y más
también. Seguro se quedan cortos.
Laura: –Yo fantaseo con algo
sencillo: vivir con mi pareja en una cabaña
frente al mar. Nada más.
Claudia: –Yo soy muy católica,
rezo todas las noches y me quiero casar
de blanco en una iglesia, pero me gustan
los jueguitos íntimos, esperar a mi
novio con velas, un camisón transparente
y con el cuerpo mojado.
–¿El amor sólo en la cama o
cualquier lugar es bueno?
Victoria: –Me abstengo, prefiero
no mentir…
Laura: –Nunca me arriesgué
demasiado. No es mi estilo.
Claudia: –A mí me gustaría
en un avión, y que coincidiera con el
momento del despegue. ¡Te imaginás la
sensación! Por el momento practico en el
ascensor o la escalera…
Son las más deseadas, las más
provocativas y las más audaces. Y no es
casualidad. De la cabeza a los pies,
Victoria Onetto, Laura Fidalgo y Claudia
Albertario despiertan todas las pasiones.
Y cualquier hombre entiende por qué.
Para las mujeres, pocas alternativas:
imitarlas o morir de envidia.
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