Tu personaje de Muñeca
brava arrancó siendo del montón y ahora
te convertiste como en la segunda de
Natalia Oreiro.No sé si tanto, pero
Vicky (su papel en la tira de Telefé)
creció. Empezó siendo una chica
caprichosa y malcriada y se trasformó en
la mujer del chofer, con mucho
romanticismo alrededor.

La fórmula de la chica rica con el último
empleado de la mansión no falla jamás,
¿no?
Por suerte. Y encima, esta vez el autor (Enrique
Torres) resolvió darle una vuelta de
tuerca graciosa a la pareja de ella y
Morgan (Marcelo Mazzarelo), que hizo que
pegara fuerte en el público. Dentro de
la tira hacemos como un paso de comedia.
A la gente le gusta encontrar la sonrisa.
Y a vos te permite mostrar otro costado.
Sí, esto que hago (es la hija del
millonario Federico Di Carlo, que además
es el padre de la mucamita que encarna
Oreiro) es muy diferente de la angelical
Lali que hacía en Naranja y media.
Termino de grabar a mitad de mes y ya sé
que voy a extrañar a Vicky.
¿Qué vas a hacer en Cabecita negra?
Lo único que sé es que ya firmé
contrato: arranco el 1 de noviembre. Sólo
me dijeron que mi papel no tendrá nada
que ver con éste. Que quieren un cambio.
¿Y vos querías un cambio?
No sólo deseaba que me tocara hacer otra
cosa como actriz, sino que, en una de ésas,
me mando con otro look. Ya basta con la
rubia de pelo largo. La verdad es que me
tiene inquieta la posibilidad del cambio.
¿Te asusta?
No, todo lo contrario. Ni en el laburo ni
en la vida. Siempre me fui contra todo y
poniendo todo. Me seducen los desafíos.
Basta que me digas que no, para que más
lo quiera hacer. Voy, voy y voy hasta que
lo consigo. Lo mío es voltear barreras.
Soy muy cabezona.
¿Y cómo da la balanza?
Me ha ido bien. Me he pegado la cabeza
varias veces, pero no me puedo quejar. Más
allá de lo personal, no sólo tengo
trabajo ahora sino que lo tengo a futuro.
Gozar de ese privilegio no es patrimonio
de todos, y más en esta época en la que
no se respeta tanto la tayectoria.
¿Vos tuviste suerte?
Se juntaron varias cosas, pero básicamente
fue una cuestión de suerte. Lo tengo
clarísimo. Cuando fui a mi primer
casting, en el 92, había muchas chicas
monas, mucho talento alrededor. Eramos
mil y pico. Por eso no puedo decir que me
tocó por ser la mejor. Creo que la
suerte te abre la puerta, y después hay
que pelearla adentro. Tampoco voy a decir
que es todo fácil y que trabaja
cualquiera. No. Hay que tener con qué.
¿Tenés con qué?
Ahora sí. La verdad es que empecé de
casualidad: fui a acompañar a una amiga
a un casting de Rodolfo Ledo. Y se dio. Y
así se me dieron muchas cosas en la vida.
Se me dio conocer al tipo del que yo
estaba enamorada desde los 12 años (el
cantante Silvestre), se me dio tener las
hijas que quiero tener, se me dio tener
la vida que tengo. Sin hacer concesiones,
obviamente.
¿Las harías por un protagónico?
No las haría por nada, y menos por un
protagónico. Si tengo que ocupar todo mi
día por un trabajo no agarraría. Tendría
la vida desbalanceada.
Javier Portales -histórico coequiper de
Albeto Olmedo- siempre dice que no es
sencillo ser un buen segundo.
Claro que no es fácil. Pero tenés la
chance de laburar mucho más tiempo. Sin
ambiciones, tranqui.
¿Qué hay del disco que siempre estás
por grabar y nunca lo hacés?
Está ahí. Hace años que José (Silvestre)
me empuja para que lo haga. Pero se me
hace difícil estando al lado de una
persona que canta tan bien como él. Es
como si fueras la hija del Gato Dumas y
quisieras hacer tortas. Una vez hicimos
un intento con un tema comercial, con
algo de tropical. Ahora le estamos
buscando una onda más carnaval, más
batucada.
Ah, bueno, si le estamos buscando...
Bueno sí. Empiezo a grabar en unas
semanas... Si me animo.
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